Lo de este PP es de auténtica traca, lo mismo tiene una candidata en Extremadura con discurso socialista, que se atreve en un municipio catalán a apoyar el denominado Pacte per la Llengua, un pacto apoyado por los partidos separatistas y por la izquierda que pretende imponer el catalán en distintos ámbitos de la vida pública y por lo tanto, expulsar a nuestra lengua común, el español, un objetivo al que se han sumado los de Feijóo, que vulnera la libertad a elegir en qué lengua quieren comunicarse los vecinos, en definitiva, un paso más hacia la exclusión del español en diversos aspectos de la vida diaria. Un claro ejemplo de la política lingüística totalitaria que algunos partidos quieren implantar en Cataluña al que se ha sumado ese “pollo sin cabeza” que es el actual PP.
Como suele ocurrir en estos casos, VOX, ha sido el único partido que se ha opuesto, afirmando que “la imposición de una lengua sobre otra es una forma de exclusión y discriminación que no vamos a permitir. Es una cuestión de libertad. Los vecinos tienen derecho a expresarse en su lengua materna, ya sea catalán o español, y el Ayuntamiento no puede imponer una sobre otra. VOX seguirá luchando para garantizar la libertad lingüística”.
Qué a estas alturas de la película, el PP no tenga claro cual tiene que ser su postura de defensa de nuestra lengua común, solo demuestra la peligrosa deriva en la que se ha metido. Los de Feijóo no pueden pretender pillar votos en todos los caladeros y para ello, dejar de defender lo que se suponía que en algún momento de la historia de su partido defendían. Este PP es un partido sin alma, sin principios y sin valores, que está dispuesto a hacer todo lo necesario para intentar llegar al poder. Una postura absolutamente incompatible con esa otra que proclaman afirmando que el psicópata solo pretende mantenerse en el poder. El bipartidismo en su conjunto piensa mucho más en el poder que en llegar a él con el único objetivo de trabajar a diario por el bien de los ciudadanos, por el bien de España.
El día 21, los españoles, en este caso los extremeños, tienen la oportunidad de proclamar, de decir en voz alta con su voto, lo que piensan de la situación en la que nos encontramos por culpa de unos y de otros.
Esto es como arar en bicicleta