Juanma Moreno, representa a la perfección la deriva del PP, que en nada se diferencia ya del PSOE de Sánchez, pues con mayoría absoluta en Andalucía promueve una falsa identidad andaluza, ensalza a Blas Infante como “padre de la patria andaluza”, fomenta el árabe en más de 200 escuelas de la región, alienta la llegada masiva de inmigrantes ilegales y mantiene como propia la normativa socialista de género, trans o de memoria democrática. A eso lo llamo yo, estafar y cachondearse de sus votantes.
Lo último ha sido, lo de firmar un acuerdo con la Fundación andalucista “Alejandro Rojas Marcos” para promover el habla andaluza en “sus distintas modalidades”, comprometiéndose a promover el “habla andaluza” en los colegios “como seña de identidad”. Este tema me hace recordar a mi fallecido gran amigo, José Mª Pérez Orozco, ese catedrático de instituto que era considerado como el mayor experto en habla andaluza, quien afirmaba que el andaluz era simplemente “un español económico”, palabras acortadas por comodidad.
Lo sorprendente de este asunto, es que a pesar de los enormes problemas que afronta la educación andaluza como la pérdida de más de 107.000 alumnos en el sistema educativo andaluz desde que Moreno Bonilla es presidente, unas cifras de abandono escolar por encima de la media nacional o unos índices educativos suspensos en los conocimientos más básicos, el Gobierno andaluz ha considerado necesario priorizar sus recursos y su tiempo en potenciar un grupo de trabajo para impulsar el habla andaluza en los centros educativos y en las universidades. Al PP le ha sentado bastante mal la mayoría absoluta andaluza, pues ignorar que las familias andaluzas no necesitan que este Gobierno se envuelva en la bandera, en el andalucismo histriónico y en última instancia, en potenciar el habla andaluza, demuestra su falta de conexión con la realidad que viven los andaluces.
Con el paso del tiempo, el gobierno popular de Moreno Bonilla ha ido adhiriéndose y aplicando cada vez más los postulados ideológicos de un andalucismo muy propio de la izquierda que ya fracasó en el pasado con el partido andalucista. Nos hablan de que los andaluces tienen “una cultura y una identidad propia”. Se nota que Moreno Bonilla, si pusiera, cometería aquí en Andalucía los mismos crímenes lingüísticos que perpetró Feijóo en Galicia y sigue perpetrando su sucesor.
Nada se puede esperar del que tiene el “corazón asín de ancho” con los inmigrantes ilegales mientras las familias andaluzas no llegan a fin de mes o se enfrentan al aumento exponencial de la violencia en sus barrios. El mismo que anhela la vuelta del PSOE “bueno” que no es más que el PSOE de los ERE que se gastaba el dinero de los parados andaluces en prostíbulos y cocaína.
Es evidente que sólo la presencia de VOX en los gobiernos regionales ha permitido frenar los delirios ideológicos de la izquierda que el PP ha hecho propios con los años. Así, tras la salida de VOX del gobierno de Extremadura, veíamos como el gobierno de la popular Guardiola no tenía reparos en defender el “extremeñu”, una decisión que provocó sonrojo entre los más cultivados de la región.
Yo no quiero el habla andaluza ni por decreto ley