Las últimas manifestaciones del presidente andaluz, el popular Moreno Bonilla, en relación al partido de Puigdemont, han causado primero perplejidad y después indignación en gran parte de esos andaluces que le dieron su voto al partido que el dirige en Andalucía, el PP andaluz.
En una entrevista en La 1, ha manifestado que hay que tener relaciones institucionales con Junts porque es una fuerza política democrática, o dicho de otra manera, para el delfín anti Ayuso de Feijóo, con los partidos golpistas, independentistas, proetarras y comunistas hay que tener relaciones cordiales, ya que al ser legales son democráticos, craso error.
Cuando empiezan a aparecer encuestas electorales que dicen con claridad que sin VOX el PP jamás gobernará, este clon ideológico del socialismo en lo que se ha convertido el PP, que ha acabado asumiendo gran parte de las tesis ideológicas de la izquierda: aborto, ideología de género, inmigración masiva, discriminación penal del varón, radicalismo ecologista, recetas socialdemócratas en materia económica, parece que inicia un acercamiento a todos esos partidos que forman la jauría antiespañola que en la actualidad son los socios de Sánchez.
Y es curioso, porque mientras que uno escucha a cualquier ciudadano de derechas añorar un entendimiento entre el PP y VOX para echar al socialismo del poder, los populares parecen pretender entenderse con los enemigos de su electorado.
Moreno Bonilla está echando claramente el anzuelo en un caladero en el que es imposible que pique ningún pez, simplemente porque a todos los socios de Sánchez siempre les irá mejor con el canalla.
A muchos españoles ya les estafaron en noviembre de 2011, cuando el Partido Popular ganó las elecciones generales con mayoría absoluta y Mariano Rajoy llegó al poder. Durante su mandato, el PP dejó intactas todas las leyes ideológicas de la izquierda, incluida la nefasta ley del aborto que el propio PP había recurrido al Tribunal Constitucional. Fue un engaño colosal, y a pesar del cabreo que provocaron a muchos votantes, Vox nació, a fin de cuentas, como consecuencia de ese enfado, ahora pretenden reincidir en el mismo engaño, tomando por idiotas a los votantes de derechas.
Volvamos a Andalucía. En vez de dedicarse Moreno Bonilla a construir su futuro de próximo líder de ese PP socialdemócrata que ya es una realidad pero que a medio plazo despejará todas las dudas quitándose esa careta de derechas que aún se atreve a llevar, debería preocuparse porque es para lo que le votaron, a solucionar los graves problemas de los andaluces. Debería dejar de mentir en lo referente a los plazos de asistencia en atención primaria en Sanidad, debería trabajar para reducir las insultantes listas de espera para que te atienda un especialista y qué decir para someterte a una intervención quirúrgica. Y ya, si hablamos de dependencia, la situación es vergonzosa, lo más probable es que un número elevado de peticionarios fallezcan antes de que les atiendan regularmente, aunque ahora utilizan el truco de otorgar el mínimo de horas, ridículamente insuficientes, para quitar ancianos de las listas de espera y así maquillar las estadísticas. Os recomiendo que habléis con quienes están tras el teléfono de la dependencia en Andalucía, ellos mismos te dicen que no pueden hacer nada , que es un caos que solo pueden solucionar los políticos de la Junta.
En Andalucía hay muchas cosas por mejorar y otras muchas que hacer para que su presidente esté metido en estas historias de política nacional y mirando únicamente por su futuro personal, un futuro en el que defendería cosas muy distintas a los valores y los principios que muchos de sus votantes aún defienden.
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