Quien iba a decirnos, que el
partido que surgió en Cataluña defendiendo una serie de cosas, y que por
defenderlas llegó a ganar hasta unas elecciones autonómicas, quien iba a
decirnos, que cuando Rivera decidió medio abandonar Cataluña y dar el salto a
la política nacional, aprovechando el éxito en su comunidad, su partido iba a
ir degradándose de tal manera, que en la actualidad se dedica a pactar con los
socios de sus enemigos de entonces, con los enemigos de la Nación Española.
Solo puede calificarse de
bochornosa, la sintonía existente entre Pedro Sánchez, el truhan de La Moncloa,
e Inés Arrimadas, la lideresa de un partido en fase terminal. Visualizan un
noviazgo político que debe causar arcadas a la mayoría de los pocos que aún
siguen en el partido, y por supuesto, verdadero asco a todos aquellos que en su
día creyeron encontrar en Ciudadanos algo distinto.
De inmediato, se reunirá una
delegación de Ciudadanos con otra del Gobierno, en lo que no es más que
escenificar la normalización absoluta de unas relaciones que se han afianzado
en los últimos meses, dejando atrás la guerra fría que el expresidente naranja,
Albert Rivera, mantuvo con el PSOE y con Sánchez, al que vetó expresamente a
principios de 2019, antes de su dimisión en noviembre del pasado año.
Recordemos que, el apoyo a
los decretos de estado de alarma y también a algunos de los decretos económicos
ante la crisis de la covid-19 han provocado cierta marejada interna en la
formación, con tres sonoros abandonos. El exportavoz parlamentario Juan Carlos
Girauta, la exportavoz en el Ayuntamiento de Barcelona, Carina Mejías, y el
diputado, Marcos de Quinto.
Mi impresión personal es que,
en Ciudadanos, Arrimadas, el madrileño Aguado, el andaluz Marín, y otros
cuantos más que decidieron hace ya hace mucho ser políticos profesionales
“parasitarios”, y están haciendo movimientos para buscarse la vida futura en
otro partido, a la vez que han conseguido, gracias a sus actuales excelentes
relaciones con el poder, que las diferentes empresas demoscópicas inflen
artificialmente sus expectativas de voto para dar a entender que aún son algo,
aunque huelan a muerto.

A mí me da, que ante lo que les viene encima, que, van a desaparecer, se están llenado los bolsillos a cambio de colaborar con el trolas, así de sencillo, y digo esto, ya que, a estas alturas no me fio de nadie y menos de los políticos, son capaces de hacer todo lo malo que te puedas imaginar, ya que llegados a un punto en el cual ya no tienen nada que hacer ya se les acaba la honradez.
Todos empiezan siendo buenos, pero al día siguiente de ganar las elecciones no se, que les pasa, que ya no son los mismos, bueno hay que decir que algunos son más decentes que otros pero al final, a no ser que alguno me lo demuestre terminan siendo iguales, y digo esto por Santiago Abascal, que, a mi me rompe un poco los esquemas, se le ve una persona buena e íntegra en sus convicciones y me da muy buenas sensaciones, ya que con solo ser él mismo aporta mucho bien para España y para los españoles y con eso ya sería muy bueno como presidente para los intereses de todos y lo digo con toda la honradez ya que es lo que pienso yo y pensamos muchos; lo que está claro es que la realidad es bien distinta y por tanto no podemos caer en la ignorancia pero por desgracia hay millones de españoles que a mi juicio están equivocados y claro esto es muy difícil, yo hace mucho tiempo que perdí la esperanza, de que en España se consolidará la democracia y sigo en las mismas; es triste pero es así y, vuelvo a decir que como yo somos muchos.
Ciudadanos, los grandes incomprendidos. Perdieron más de la mitad de sus escaños cuando quisieron parecerse a otros, y ya se sabe que la gente prefiere siempre el original. Dada esta situación, es comprensible que regresen a sus orígenes, de donde nunca tenían que haberse movido. Bien por Inés. Supongo que España no se los merece.