Mientras que más de una veintena de países, entre los que se encuentran, Estados Unidos, Bulgaria, Canadá, República Checa, Finlandia, Francia, Ghana, Hungría, Japón, Corea del Sur, Países Bajos, Polonia, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia, Suecia, Ucrania, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido, han acordado durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28) de 2023 triplicar la capacidad global de energía nuclear para 2050, una energía ya aceptada internacionalmente como limpia y verde, en España, nuestros gobernantes, inutilizan y destruyen las pocas centrales nucleares que teníamos, condenándonos a la dependencia energética del exterior, impidiendo que nuestras empresas sean más competitivas y condenando a los españoles a pagar más por la energía que necesitan para sus hogares, todo un despropósito.

Evidentemente, todos estos países se comprometen a adoptar medidas nacionales para garantizar que «las centrales nucleares funcionen de manera responsable y de conformidad con los más altos estándares de seguridad, sostenibilidad, protección y no proliferación», y que los residuos de combustible se gestionen de manera responsable a largo plazo.

Cuando uno se entera de este tipo de noticias es cuando se da cuenta de lo nefastos que han sido en mayor o menor medida “todos” nuestros gobiernos desde la Transición. Los de izquierdas, los socialistas o los que sufrimos ahora, los de socialistas y comunistas, porque han apostado claramente por impedir que seamos una nación fuerte y respetada en el concierto internacional, además de ponerle todas las zancadillas posibles al fortalecimiento del Estado del Bienestar y una energía cara por siempre es un lastre que te penaliza demasiado en tu desarrollo con respecto a tus vecinos. Y los de derecha, porque siempre han hecho lo mismo, hacer continuismo de las políticas socialistas en demasiados ámbitos, incluido el nuclear.

Además, es todo un despropósito, la izquierda nos advertía del peligro al accidente nuclear, cuando tras los Pirineos, Francia se hartaba de construirlas, tenían energía barata, hacían negocio vendiéndonosla a nosotros más cara y en el hipotético caso de un accidente nuclear también nos afectaría. Por si no se me ha entendido lo repito, todo un despropósito.

Y este no es un caso único, lo que ocurre con la energía nuclear en España es comparable con lo que ocurre con el agua, tenemos de sobra si hiciésemos las obras en infraestructuras necesarias para interconectar todas nuestras cuencas, además de aprovechar parte del agua que el Ebro vierte en el Mediterráneo, pero se niegan a hacerlo, nos quieren pobres, sobre todo, la izquierda.

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