Desde hace bastantes años,
los partidos políticos de izquierdas, y sobre todo, en los ayuntamientos que
tiene poder la izquierda radical, se está intentando por todos los medios,
obviar los orígenes religiosos de las fiestas navideñas y convertirlas, en una
mezcla de locura consumista y aquelarre laico.
Parece que les molesta
muchísimo que proliferen los belenes, al no poder quitarlos por la presión
popular, intentan introducir en ellos figuras que nada tienen que ver con la
tradición. Incluso algún podemita patético pretendía sustituir al niño Jesús
por una niña.
Ahora llegan las Cabalgatas
de Reyes, y por supuesto con polémica. En la del madrileño barrio de Puente de Vallecas,
el colectivo gay “Orgullo Vallecano” dispondrá de carroza con “dragqueen”
incluida. Que alguien me explique, que coño pinta esa carroza en esa cabalgata.
Y que conste, que lo digo desde mi absoluto respeto a ese colectivo.
El alcalde de Valencia, el
radical Joan Ribó, para hacerle la competencia a la Cabalgata de Reyes, va a
sacar por las calles la Cabalgata de las Magas Republicanas, no se puede ser
más sectario y ridículo.
Tenemos muchos más casos a lo
largo de nuestra geografía nacional, pero se equivocan si piensan que van a
conseguir algo en sus infinitos intentos de meter el dedo en el ojo de la
religión super mayoritaria de nuestro país. Y digo esto, porque hay mucha
gente, millones diría yo, que sin ser católicos practicantes, quieren disfrutar
de nuestras tradiciones y ver disfrutar a sus hijos llevándolos a los mismos
sitios a los que sus padres los llevaron a ellos. No se puede gobernar una
ciudad, tomando decisiones contra el 85% de esos ciudadanos que se declaran
católicos cuando se lo pregunta el CIS, aunque una mayoría no sean practicantes.
