Los grandes medios de comunicación no nos informan de las continuas masacres de cristianos que suceden en el mundo, sobre todo en África, Oriente Medio y Asia, el porqué es muy sencillo, globalistas, socialistas e islamistas, tienen muy claro que los valores cristianos son el mayor obstáculo para que su meta de subyugar a la humanidad tenga éxito.
Más de 380 millones de cristianos son perseguidos en el mundo, pero el silencio es la norma frente a esta violencia. Prohibición de rezar, demolición de iglesias, arrestos, desplazamiento, violencia y hasta masacres, son algunas de las formas de persecución y grave discriminación que sufren los miembros de esta religión que profesamos 2300 millones de personas, y están expuestos a persecución y a fuertes discriminaciones por razón de su fe, en 78 países de todo el mundo, eso representa un cristiano de cada siete. Son las cifras del Índice Mundial de Persecución a los Cristianos que elabora Puertas Abiertas.
Esta asociación denuncia que 4.476 cristianos fueron asesinados por su fe en 2024 en el África. De ese total, 355 homicidios fueron cometidos en la República Democrática del Congo, donde el año anterior, 2023, las muertes de cristianos habían sido 261. A ello se suma que, en el mismo país, en 2024 unas 10.000 personas fueron forzadas a abandonar sus hogares, lo que supone un número diez veces mayor que en 2023. Esto se da en un contexto de saqueos e incendio de casas, y cierre de escuelas e iglesias ante las amenazas. Algunas aldeas han quedado desiertas.
En Asia Central, la persecución se ejerce más bien por el incremento de las restricciones para practicar la fe. Kazajistán, Tayikistán y Kirguistán son tres países que han subido en este triste ránking. Sus regímenes autoritarios, dice el informe de Puertas Abiertas, “acentúan sus acciones contra las iglesias: allanamientos en templos protestantes en el sur de Kazajistán, acusaciones contra religiosas católicas por ‘difundir su ideología’ en Kirguistán”, etcétera.
En Yemen, los hutíes y los grupos extremistas persiguen a los cristianos que deben reunirse secretamente. En Sudán, reina una impunidad general que es aprovechada para atacar a los cristianos cuyas iglesias son bombardeadas u ocupadas por grupos armados. En Myanmar, la junta militar ataca a las iglesias por la sospecha de que los cristianos están en la oposición.
Hay cientos de casos de esta brutal persecución, que curiosamente, no solo es ignorada por los medios occidentales, si no también, por los gobiernos de nuestros países, quienes por lo visto se niegan a vislumbrar el futuro que nos espera si no se actúa ya contra los asesinos materiales e intelectuales, aunque lo mismo, el problema es que quienes dan esas órdenes son quienes les dictan a ellos sus pautas en el ámbito político.
Pero curiosamente, hay partes del mundo, en las que el cristianismo renace de sus cenizas. En medio de las renovadas tensiones en Medio Oriente, la archieparquía siria católica de Mosul (Irak) ha reafirmado su compromiso con la fe y la esperanza a través de la celebración del sacramento de la Primera Comunión en Qaraqosh, también conocida como Baghdeda. Más de 450, niños y niñas, participaron en las ceremonias religiosas a lo largo del último mes, en distintas iglesias de esta histórica ciudad del norte de Irak. Conviene recordar que los cristianos de Qaraqosh fueron obligados a abandonar sus casas y pertenencias, en agosto de 2014, cuando las milicias del Estado Islámico tomaron la región de la llanura de Nínive. Si los cristianos de Occidente tuviésemos la décima parte de la valentía de ellos, otro gallo nos cantaría.
Estamos en contra de cualquier tipo de violencia