Resulta indignante el doble rasero que emplean los medios de comunicación a la hora de informarnos. Ayer nos trasladaron que el candidato del PNV, Imanol Pradales, había sido agredido con un spray de gas pimienta tras finalizar un mitin en Baracaldo (Vizcaya) y que tuvo que pasarse por el hospital, no sería muy grave, ya que a las pocas horas participó en un debate electoral.
Pero a la hora de tratar las agresiones a los partidos que concurren a las elecciones vascas, no utilizan el mismo rasero, pues todo depende de quien sea el agredido. Es una verdadera pena que los medios estén comprados por el poder político.
Los medios parecen olvidar lo que dice el artículo 6 de la Constitución Española, el cual consagra que “los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley”.
Si hace cuatro años, las principales TVs informaban de las agresiones que sufría Vox en sus mesas informativas y de las amenazas, insultos e incluso, lanzamiento de objetos, que sufrían en sus actos electorales al aire libre, en estas, ya están aplicando el silencio absoluto, así, la mayoría de los vascos piensan que Vox no hace apenas campaña y que Vox ya no sufre agresiones. Están empeñados en que los de Abascal no puedan revalidar, al menos, ese escaño que consiguieron hace cuatro años.
Me resulta sorprendente que, desde el PP, se haya condenado el “ataque” al candidato del PNV y que, por el contrario, no digan ni pio de la violencia que sufre a diario Vox.
Lo más curioso, es que los bilduetarras que increpan, amenazan, insultan y escupen a los de Abascal, pertenecen a EH Bildu, socio preferente de Sánchez y al que le dedican numerosos halagos. El ministro, Oscar Puente, los calificó hace poco como “progresistas”, se le olvidó que aún tienen las manos manchadas con la sangre de tantos buenos españoles.
Lo cierto es, que Sánchez sigue habitando La Moncloa gracias a unos individuos que consideran que ETA no era una banda terrorista y que se dedican a impedir que un partido que concurre a las elecciones vascas pueda ejercer en libertad sus derechos democráticos de celebrar actos electorales.