Mientras que la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, Emmanuel Macron, o el primer ministro británico, Boris Johnson, han suspendido sus vacaciones, para poder ponerse al frente de sus respectivos comités de crisis y llevar a cabo de inmediato la evacuación de Afganistán, de sus nacionales y colaboradores afganos con sus familias, un país inmerso en la anarquía por la vuelta de los talibanes, nuestro despreciable presidente, Pedro Sánchez, continua disfrutando de sus lujosas vacaciones en el Palacio de La Mareta de Lanzarote.
Los gobiernos europeos cuyas tropas han participado en esa guerra llevan preparando las evacuaciones desde el pasado mes de abril, y desde entonces empezaron a sacar escalonadamente a los suyos.
La situación, sin embargo, es muy diferente en España, pues el presidente Sánchez sigue en Lanzarote a pesar del caos afgano. Ha sido nuestro titular de Exteriores, José Manuel Albares, quien se ha puesto al frente de la operación de evacuación. También Defensa, que ha activado el envío de 2 aviones militares A400M hasta Dubái, a la espera de traer a España a los 400 españoles y afganos que trabajaron para la delegación diplomática.
La gran mayoría de ellos ya están concentrados en el aeropuerto de Kabul, donde la situación ha degenerado en un absoluto caos entre disparos y cadáveres. Sin embargo, nuestro ministro del Interior, el canalla de Fernando Grande-Marlaska, insulta a la inteligencia al calificar de “seguro” el aeropuerto de Kabul.