En su declaración institucional de ayer, Pedro Sánchez, dejó claro su odio patológico hacia Israel, utilizando contra ese país democrático unas palabras que nunca ha dirigido, ni contra las peores dictaduras, ni contra los grupos terroristas más sanguinarios. Sus palabras fueron más propias de un ayatola de la dictadura islamista de Irán que de un presidente de un país democrático y occidental.

Para nuestro bochorno, Sánchez lamentó no tener «bombas nucleares» para poder frenar la respuesta de Israel contra los terroristas de Hamás, esos mismos que mantienen secuestrados a decenas de civiles israelíes desde hace casi dos años. Unos secuestrados de los que Sánchez siempre se olvida, palabras que causan estupor en todo occidente.

Pedro Sánchez, se dedica a alentar el odio contra los judíos para ocultar la ola de corrupción de su Gobierno, de su partido y de su familia, a la vez que ejerce de embajador de los terroristas de Hamás justamente el mismo día que Hamás asesinaba a un español en un atentado terrorista en Israel. Pero no se limita a eso, Sánchez, también pone a su servicio las relaciones internacionales de España para tratar de seguir un rato más en La Moncloa. Sánchez copia a Zapatero, lo que ese canalla es, a la narco dictadura venezolana y a la China, él lo es ya al terrorismo internacional. Son dos embajadores, dos abogados defensores que representan a la maldad humana.

Pedro Sánchez, ha anunciado un embargo de armas a Israel y la prohibición del uso de puertos españoles y del espacio aéreo para material militar israelí, por lo visto, pretende desarmar a un aliado estratégico de Estados Unidos, de Europa y de Occidente que hace frente a un grupo terrorista, Hamás, que masacra a civiles, pone a niños como escudos humanos y que perpetró en octubre de 2023 una monstruosa matanza contra población civil israelí. Sánchez ha convertido España en una república bananera, aliada de los “más malos del planeta” y las consecuencias de sus decisiones serán nefastas para nuestra seguridad y economía.

Asusta pensar que ahora mismo las Fuerzas Armadas de España dependen de las órdenes de un loco que está dispuesto a hacer un inmenso daño a España, para satisfacer sus intereses personales y para mantenerse en el poder en medio de una de las peores olas de corrupción política que han salpicado a un gobierno en España en medio siglo de democracia. Sánchez ya no sólo es un peligro para la democracia, sino también para la seguridad de los españoles.

Y mientras todo eso pasaba, los peperos haciendo de las suyas y sumándose a la campaña contra Israel, como ha hecho Feijóo, aunque la que más sacó los pies del plato fue la de siempre, la presidenta extremeña, María Guardiola (PP), quien declaró «Por responsabilidad alzo la voz ante la barbarie y el horror que se está viviendo en Gaza. Condeno el terrorismo y la violencia contra el pueblo gazatí». Este PP en casi nada se diferencia de Sánchez en muchos aspectos.

2 comentarios en «Pedro Sánchez: Un presidente extremista y trastornado»

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