El Tribunal de Cuentas ha emitido un informe en el que dice con claridad que el actual sistema de pensiones no es sostenible, y que, o hay reformas, o vamos a la quiebra. Más claro, imposible. El ente auditor no tiene la menor duda, y así lo expresa, que las actuales cifras llevaran en breve a la Seguridad Social al colapso.
En ese informe de fiscalización del Tribunal de Cuentas sobre el equilibrio económico, financiero, patrimonial y presupuestario de la Seguridad Social, indica que considera «urgente» adoptar medidas que devuelvan el equilibrio a las maltrechas cuentas de la Seguridad Social.
Desde el Tribunal de Cuentas no entran a valorar qué tipo de reforma corresponde aprobar, pero apuntan a que las pensiones no contributivas deberían estar recogidas en los presupuestos, en la medida en que verdaderamente son un subsidio.
Desde mi punto de vista, la solución es simple, que todo ciudadano desde que empieza a trabajar, todo lo que se le retenga en su nómina para su pensión sea ingresado en una cuenta a su nombre en el Banco de España, así, al jubilarse allí tendrá su dinero, no como ahora que los que trabajan le pagan la pensión a los pensionistas actuales.
Y hago otra reflexión, para mí es incompatible el mantenimiento de unas pensiones dignas con el Estado de las Autonomías, ese monstruo que todo lo devora y que mantiene una ingente cantidad de estructuras pseudoadministrativas improductivas. Hay que adelgazar el Estado, menos entes, menos cargos públicos, menos enchufados, solo así habrá para las pensiones. Si eso se une a la eliminación de las subvenciones a los colectivos ideológicos apoyados por la izquierda y cero euros para los
inmigrantes, las cuentas salen.