Aunque la vida política de
Podemos es aún, relativamente corta, ya nos ha dado sobradas muestras de que
ese mensaje que nos lanza atribuyéndose ser el paladín de la ética, es
totalmente incoherente con el comportamiento de muchos de sus dirigentes, que se
comportan como aquellos a los que critican y denominan “casta”. La ciudadanía
empieza a tener la impresión, de que todo aquel dirigente podemita que ha
tenido la oportunidad de trincar y corromperse, lo ha hecho.
Ahora le ha tocado al
senador Ramón Espinar, quien ha especulado de forma vergonzante con un piso
protegido. Primero le conceden la vivienda sin ser de Alcobendas; se la
conceden a dedo gracias a los contactos de su padre; se la conceden sin tener
ingresos suficientes para afrontar los pagos; paga los 50.000 euros de entrada
gracias según el “a un préstamo familiar” de su padre, madre y abuela; teniendo
en cuenta que su padre, el socialista Ramón Espinar, fue ex vicepresidente de
Caja Madrid, y que está siendo juzgado por gastarse 180.000 euros con su
“Tarjeta Black”, podemos pensar que es muy posible que con la entrada de la
vivienda se blanqueara dinero de procedencia discutible.
Pero no termina ahí el
asunto, nos dice el interesado, que al ver que no podía hacer frente a los
pagos optó por revender la vivienda al precio máximo permitido y así ganar
20.000 euros. Mientras que otros adjudicatarios en su misma situación optaron
por darse de baja de la cooperativa y recuperar lo entregado, este podemita
especuló con una vivienda protegida y se lo llevó “calentito”. No soy el
indicado para decir si lo que ha hecho este “prenda” es ilegal, lo único que sé
“es que el asunto huele que apesta”.
La
reacción de Podemos ha sido hacer piña con el “listillo” y hacerse las víctimas
acusando a eso que llaman “la máquina del fango” de los medios. Hasta en esto
se parecen a los viejos partidos.
Esto
ya no es un caso aislado, recordar lo del negrero Echenique, quien no tenía
dado de alta a un asistente; o de otro compañero que cobraba una beca de la
Universidad de Málaga sin hacer el trabajo por el que se le pagaba. Como vemos,
elementos todos ellos trincones a mas no poder.
Pero
qué podemos esperar de un partido que fue una realidad gracias a la
financiación que recibieron sus promotores del narco Estado venezolano, ese que
no respeta en absoluto los DDHH, y de la teocracia iraní, ese régimen que
cuelga a los homosexuales de las grúas.
Y es que si desde el inicio aceptas dinero manchado de sangre procedente
de potencias extranjeras, ese hecho te marca para siempre.
