Este fin de semana, celebra
Podemos su Congreso de Vistalegre, evento que amenaza con convertirse en una
encarnizada batalla entre las dos facciones que pretenden hacerse con el poder,
pablistas y errejonistas.
Creo, que la gran
preocupación de todos los que integran y apoyan a este partido, no es lo que
suceda en su Congreso, yo creo que la principal preocupación de ellos, es cual
va a ser el horizonte a partir del lunes, pues podría ser aún peor que el del
viernes anterior.
Pese a que las posturas, de
Pablo e Iñigo, parecen por momentos irreconciliables, ambas facciones siguen
largando ante los medios los falsos slogans de “unidad” y de “salir todos
juntos”. Mucho me temo, que dicen eso y en lo que piensan son en las purgas que
someterán los vencedores a los vencidos, al más puro estilo de la ideología que
representan.
Va a ser muy difícil la
reconciliación tras haber caído reiteradamente, no solo en la descalificación
política, sino también en la personal. Parece que a ambos, aunque más a los
pablistas, todo les vale para arañar votos en las primarias, se están
realizando ataques pensados para hacerle sangre al adversario.
Lo triste es que no solo han
sido los subalternos de los aspirantes los que han disparado contra el
adversario, los propios dos líderes han entrado al trapo lanzándose reproches,
unos reproches que comprometen seriamente su convivencia colaborativa futura y
la posibilidad de que ese tandem de éxito que formaban pueda tener continuidad.
Es muy cierto, como él dice,
que a Errejón le acompañan los del “Podemos” original, esos a los que Iglesias
ha ido defraudando, desplazando y apartando. Con Iglesias se han quedado los
oportunistas disfrazados de muchas cosas distintas.
Parece que ya quedan muy
pocos vínculos personales y políticos entre los dos, y parece que esos vínculos
que se han ido, difícilmente van a volver. Parece que si Iglesias vence, nunca
será el jefe de todos, pues tras mandar a sus ultras a llamar traidor a Iñigo
¿Qué se puede esperar de él?
Los que como Bescansa han
optado por la independencia, que son muy pocos, aprecian a ambos y no entienden
lo que pasa, pero todos ellos saben que
la situación se ha tornado explosiva, tan explosiva, que hasta podría acabar
con lo que queda del partido. Pronto lo sabremos.
Como habréis podido
comprobar, dentro de la enorme distancia ideológica que mantengo con Iñigo
Errejón, lo considero muy superior a Iglesias y desearía que se impusiera en su
Congreso, además creo que sus ideas son dañinas, pero mucho menos dañinas que
las de Iglesias para este nuestro país.
