El soberanista, Karol Nawrocki, ha ganado las elecciones presidenciales en Polonia frente al candidato globalista que apoyaban los socialistas y los populares europeos, Rafał Trzaskowski, un progresista de manual que pertenece a un partido de centro izquierda y que admira a Pedro Sánchez al considerarlo uno de los políticos “clave de Europa”. Por su parte, el ganador, es un candidato pro Vida y admirador de San Juan Pablo II, que se define como un patriota anticomunista y que aboga por la energía nuclear. En el ámbito del medio ambiente, Nawrocki, ha rechazado lo que califica como «locura climática», señalando: «Ecología, sí, locura climática a costa de los hogares, empresarios y trabajadores polacos, no». El nuevo presidente polaco rechaza abiertamente el Pacto Verde Europeo.
Nawrocki es un firme partidario de la OTAN. Recientemente afirmó «debemos oponernos firmemente a las ideas de marginar a la Alianza del Atlántico Norte. ¡No hay OTAN sin Polonia y no hay una Polonia segura sin OTAN!», “necesitamos una OTAN fuerte, ejércitos nacionales fuertes y soberanos, el apoyo del ejército aliado de Estados Unidos en el Viejo Continente y una buena estrategia para detener a Putin».
Es muy curioso, pero las primeras informaciones que nos llegaban a los españoles era que había ganado el que al final fue el perdedor. Por el contrario, contabilizados el 100% de los votos, Nawrocki, ha logrado el 50,89% de los votos frente al 49,11% del candidato apoyado por Donald Tusk y quienes controlan la Unión Europea. Con una participación del 71,63% y más de 21 millones de votos válidos emitidos, la diferencia entre ambos candidatos ha sido solo de 369.452 votos.
Cada vez más naciones europeas están despertando y dándose cuenta de a donde nos quieren conducir los que defienden el globalismo, en el caso de España, el PP y el PSOE.
La presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni, se apresuró a enviar este mensaje: “Felicitaciones a Nawrocki por su elección como Presidente de la República de Polonia. Mis mejores deseos para su mandato al frente de una nación con la que compartimos valores comunes y sólidas relaciones de colaboración, así como de amistad histórica. Buen trabajo”.
Nawrocki rechaza que Europa se convierta en “un Estado centralizado” pero no es antieuropeo o euroescéptico, lo que rechaza es la federalización y el proceso centralista de la Unión Europea. Rechazar un megaestado europeo centralista con capital en Bruselas no es ser «antieuropeo», sino defender un modelo distinto de la Unión Europea, una diferencia que algunos no parecen entender y en lo que yo estoy totalmente de acuerdo.
Las olas de libertad y de aire fresco pueden ocurrir por la piel de toro