Tengo que reconocer mi perplejidad ante lo que está ocurriendo en Occidente, ante unos dirigentes que parecen empeñados en liquidar los restos que aún quedan en pie de nuestra civilización. Curiosamente, en este importante asunto, los países que los medios nos presentan como nuestros grandes enemigos, se nos presentan como los defensores de ciertos principios y valores que siempre pensé que eran nuestros.
En plenas negociaciones de un nuevo tratado sobre delitos cibernéticos en la ONU, se ha desatado una gran polémica en torno a la despenalización de ciertos tipos de pornografía infantil a propuesta de algunos países occidentales, encabezados por EEUU y la UE. Este tratado, tiene como objetivo abordar los crímenes cibernéticos, incluida la penalización de la producción, distribución y posesión de material de abuso sexual infantil en línea.
Estados Unidos y la Unión Europea están promoviendo excepciones que permitirían la posesión de este material bajo circunstancias específicas, que los videos elaborados con IA o de relaciones consensuadas no sean delictivos, es decir, esa UE a la que pertenecemos apoya legalizar algunas formas de pornografía infantil en la ONU y para ello, socialistas y populares, han tenido que consensuarlo.
Los colegas de Biden y Kamala, junto a los progres europeos, los socialistas y esa derecha fake denominada Partido Popular Europeo (PPE) proponen que el material que no involucra a un “niño real”, que es generado de manera autónoma por inteligencia artificial, o creado dentro de una “relación consensuada” y conservado para “uso privado”, no debería ser objeto de enjuiciamiento penal obligatorio. Los que llevan décadas adoctrinando y corrompiendo a nuestros hijos en las escuelas, pretender subir un nuevo escalón de la escalera de su inmundicia, pretenden liquidar el protocolo de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. Pretender que los menores que comparten imágenes sexualizadas de sí mismos de manera consensuada, ya sea con otros menores o con adultos, no deberían ser penalizados, es ir demasiado lejos.
¿Y sabéis qué países se han opuesto a semejante barbaridad? Pues 22 países encabezados por Rusia y China, insistiendo en que los estándares actuales para el procesamiento de la pornografía infantil deben mantenerse inalterados bajo la Convención sobre los Derechos del Niño.
Este es un asunto que demuestra una vez más, que Occidente está gobernado por quienes pretenden liquidarlo y que con quienes siempre nos presentan como nuestros enemigos tenemos más cosas en común de lo que podría parecer si solo nos atenemos a lo que “vomitan” sobre ellos los vendidos medios de comunicación occidentales.