Hace muy poco tiempo,
Ciudadanos y el PSOE llegaron a un acuerdo para hacer presidente a Pedro
Sánchez, un acuerdo en el que se recogían una serie de iniciativas, por ello,
no es descabellado pensar que entre ambos líderes hay buenas relaciones y
existe un canal de comunicación abierto.
Si Rivera sabe
perfectamente que las reformas que le exige a Rajoy para sentarse a negociar
son imposible de hacerlas una realidad sin el apoyo del PSOE ¿a qué está
jugando Ciudadanos? Lo mismo solo busca el protagonismo que no le dieron las
urnas consiguiendo muchas portadas.
Para eliminar los
aforamientos habría que reformar la Constitución y los estatutos de autonomía;
si se cambian las circunscripciones electorales habría que cambiar también la
Constitución; si se pretende modificar la Ley Electoral, recordemos que es
orgánica; para eliminar la capacidad de otorgar indultos por corrupción por
ley, también habría que modificar una ley orgánica, el Código Penal. Conviene
recalcar, que para cambiar la Constitución o cualquier ley orgánica es
imprescindible el apoyo del PSOE.
¿Es posible que Rivera no
haya hablado de ello con Pedro Sánchez? Si no lo ha hecho, el líder de
Ciudadanos nos está tomando el pelo a todos los españoles, pues sería consciente
de que lo que ha anunciado solemnemente es un simple e inútil brindis al sol,
aunque eso sí, muy rentable publicitariamente.
Si analizamos todo lo
“positivo” que ha realizado Rivera estos últimos tiempos, llega a un acuerdo
con el PSOE a sabiendas de que nace muerto, y ahora le exige al PP que acepte
medidas supuestamente regeneracionistas cuando sin el PSOE son imposible de
llevar a cabo. A falta de escaños suficientes, muchos golpes de efecto y mucho
marketing.
Que yo sepa, regeneración
inexorablemente va unida a más transparencia, y este muchacho puede tener
muchas virtudes, pero de claridad anda muy cortito, como se dice por aquí, por
el sur.
