Jamás en ningún país de la UE, un gobierno ha incitado a cometer actos violentos a la población y después los ha justificado elogiando a quienes los han perpetrado a sabiendas de que 22 policías resultaron heridos, eso es lo que ha hecho Sánchez utilizando a sus extremistas seguidores para reventar la etapa final de la Vuelta Ciclista a España en la ciudad de Madrid. Y lo curioso, es que todo estaba basado en una gran falsedad, la de acusar a Israel de que está cometiendo un genocidio.
La historia de este criminal PSOE esta jalonada de actos violentos, su táctica es la de siempre, acusar falsamente de violencia a otros para justificar la violencia propia. Cuando la verdad es que si mueren civiles en Gaza es porque los terroristas de Hamás, que aplauden al gobierno de Sánchez, los utilizan como escudos humanos, cometiendo un crimen de guerra que el gobierno español no ha condenado ni una sola vez.
Nos damos cuenta de la catadura moral de Sánchez y los suyos viendo lo que dijeron en RRSS “El pueblo de Madrid, como otros tantos a lo largo de La Vuelta, dignifica a España frente al mundo”. Para ellos, unos cientos de extremistas de izquierda que salieron a la calle a agredir a ciclistas y policías representan a los casi cuatro millones de madrileños. Es repugnante.
España no puede estar gobernada por una banda de totalitarios que justifican la violencia, por ello, el gobierno de Pedro Sánchez en pleno debería presentar su dimisión y los dirigentes del PSOE, idem de idem, porque están justificando un delito de desórdenes públicos penado con hasta 3 años de prisión. El Artículo 557 del Código Penal no sólo castiga a quienes cometen ese delito, sino también a quienes instigan a otros a cometerlo. Además, el Artículo 510 del Código Penal castiga con hasta 4 años de prisión la incitación a la violencia contra un grupo por diversos motivos, entre ellos su origen nacional.
Pero incluso voy un poco más lejos, la Ley de Partidos Políticos de 2002 dice lo siguiente en su Artículo 9.2: «Un partido político será declarado ilegal cuando su actividad fomente, propicie o legitime la violencia como método para la consecución de objetivos políticos o para hacer desaparecer las condiciones precisas para el ejercicio de la democracia, del pluralismo y de las libertades políticas», es decir, si da cobertura a las acciones de desorden, intimidación o coacción social vinculadas al terrorismo o la violencia.
Por todo ello, lo que hemos visto en las últimas horas en el caso del PSOE es una clara causa de ilegalización de un partido político. La justificación de la violencia es especialmente intolerable en cualquier partido, pero sobre todo en el que ostenta el poder, porque con esa conducta se convierte en una gran amenaza para el sistema democrático, para la paz y la seguridad de los españoles.
Parece claro que nuestro sistema democrático no se construyó pensando que algún día podría llegar un ser tan malvado como Sánchez y no se pusieron en su día los contrapesos para impedir que un canalla como este pudiese demolerlo todo.
Sánchez hace lo que hace, simplemente, para intentar tapar su corrupción, la de su familia, la de su Gobierno y la de su partido, pero podría ser que se metiera en un problema mucho mayor. Espero y deseo que la oposición PP-VOX tome medidas para que caiga todo el peso de la ley sobre todos ellos y que tengan claro que la mayoría de los españoles les apoyarían.
A qué espera Feijóo (PP) para dejar de ser socio de Sánchez (PSOE) en Bruselas.
Es bochornoso la imagen que proyectan de España Esta barbarie no ocurre en el Tour
Se busca al que juró cumplir y hacer cumplir.