No quisiera encontrarme en la piel de uno de esos ciudadanos que siempre han votado al PSOE, ya sea por coincidir con sus ideas o simplemente para impedir que la derecha gobierne. Puede ser hasta comprensible, que todos esos votantes socialistas que de una u otra forma comen del partido, que forman parte de esa legión de enchufados, por ser cargos públicos o beneficiados por ellos de alguna manera, les sigan votando, pero y la gran mayoría de ellos, esos que también son víctimas de sus nefastas políticas ¿van a tragar con todo lo que está perpetrando, Sánchez, su banda y su familia?
Todos sabemos, que Sánchez es un amoral que carece de líneas rojas, pero la gran pregunta es si todos los que le han apoyado hasta ahora lo son también, personalmente, creo que no y que mañana muchos millones de votantes socialistas el depositar su voto en la urna les va a crear un problema de conciencia. Ante esa situación, lo más fácil sería quedarse en casa y por lo menos, no ser cómplice del traidor, corrupto y mentiroso que aún habita La Moncloa.
Pero no nos creamos que en las filas del PP la cosa está mucho más tranquila, pues sus votantes acaban de enterarse que su partido vota en Bruselas prácticamente lo mismo que los socialistas, exactamente, el 89% de las veces y que por lo tanto es corresponsable de todo lo malo que nos viene de allá y nos afecta gravemente en nuestra vida cotidiana. Una realidad que los de Feijóo han ocultado a sus votantes sistemáticamente y que ahora, gracias a los europarlamentarios de Vox, han conocido.
El señor Feijóo debería saber que a los votantes se les puede engañar varias veces, pero que siempre, es imposible, pues todo acaba por saberse. Su PP lleva mucho tiempo haciendo suyas, parte de las políticas del PSOE y era hasta lógico, que en Europa se convirtieran en socios de los socialistas. Lo digo con absoluta sinceridad, el día que echemos a Sánchez, si el que llega perteneciese a esa cuasi extinta especie denominada “socialdemócratas”, el PSOE y el PP podrían refundarse, unirse y crear el PPSOE, pues es evidente que el actual PP representa muy poco a esa derecha social a la que defendía la antigua Alianza Popular.
Vox irrumpió en el panorama político, simplemente, porque el PP abandonó demasiados principios, valores y en definitiva, banderas, que los de Abascal cogieron, levantaron, hicieron suyas, las defienden y nunca renegarán de ellas.