El
PSE ha llegado a un acuerdo de gobierno con el PNV a espaldas de la
Gestora del PSOE, la ha informado cuando todo estaba ya cerrado,
discreción como argumentan no es clandestinidad, y esos barones
socialistas que se las daban de tan españoles cuando se unieron para
defenestrar a Pedro Sánchez, según lo declarado ayer, han realizado
una bochornosa bajada general de pantalones.
El
PSE admite que en el foro de trabajo creado con el PNV, van a hablar
del derecho a decidir y del reconocimiento de Euskadi como nación,
es decir, de los principales objetivos que tenía la banda
terrorista ETA y que por intentar conseguirlos mató a un millar de
inocentes, entre ellos muchos socialistas. Mas de uno se habrá
revuelto en su tumba por ello.
De
lo que los socialistas vascos ahora están dispuestos a hablar y
negociar, es simplemente de si nos quitan a todos los españoles esa
soberanía nacional de la que somos depositarios, ni más ni menos.
Si la Gestora socialista no lo impide, el PSOE puede pasar en poco
tiempo, de partido nacional y constitucionalista, a instrumento
necesario para la destrucción de nuestra patria común.
Pero
en el Partido Popular también están bajo mínimos. Ayer, nuestra
vicepresidenta, Soraya Saenz de Santamaría, en vez de hablar en
Cataluña de que nuestro Gobierno va a cumplir con su obligación de
hacer cumplir las leyes en esa región española, dijo unas palabras
vergonzantes apelando al acuerdo y la colaboración con los
sediciosos. Incluso se ha atrevido a cambiar de delegado del
gobierno, por lo visto, la Sra. Llanos de Luna era demasiado española
y molestaba a los separatistas, ahora han nombrado a un nacionalista
de UDC para que reine el buen rollo, que triste.
Cuando
los dos partidos mayoritarios, en los que se supone se asienta
principalmente el Estado de derecho, actúan así, la ciudadanía
debe empezar a preocuparse. Somos muchos los ciudadanos que nos
sentimos españoles y demócratas, por este orden, si los políticos
nos fallan y son incapaces de salvaguardar la unidad nacional,
afortunadamente siempre nos quedará nuestro Rey y las FFAA, garantes
últimos de la unidad nacional y de la legalidad constitucional.
Aunque
lo dicho por mí en este último párrafo sea políticamente
incorrecto, estoy seguro de que muchos lo comparten.
