Ayer quedó corroborado el proceso de islamización del continente europeo que llevan a cabo los dirigentes globalistas, populares y socialistas, esos que publicitan el Ramadán por todos los medios que controlan mientras no dicen ni pio de la Cuaresma, para ellos, el Miércoles de Ceniza no existe, lo silencian completamente.
El Miércoles de Ceniza es la jornada que marca el inicio de un periodo religioso fundamental de reflexión y penitencia previo a la Semana Santa, dentro de la fe que cimentó nuestra civilización, el cristianismo. De forma llamativa, este año coincide con el comienzo del mes sagrado de otra religión ajena a nuestras raíces culturales y tradiciones, el Ramadán, tiempo de ayuno para los fieles musulmanes. No resulta difícil imaginar cuál de ambas festividades ha recibido la atención y las felicitaciones públicas de nuestros dirigentes.
Ya no hablamos de simples gestos de bienvenida o cortesía institucional hacia las comunidades inmigrantes y sus costumbres; ahora se trata de ensalzar su identidad mientras se ignora deliberadamente la nuestra.
En España, el Gobierno, por medio del ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, expresó públicamente sus buenos deseos por el Ramadán con un mensaje en redes sociales: “Deseamos a toda la comunidad musulmana en España un feliz mes de Ramadan. ¡Ramadan Mubarak!”. Sin embargo, no emitió palabra alguna sobre el Miércoles de Ceniza ni sobre el inicio de la Cuaresma, pese a la coincidencia exacta de fechas. Las preferencias de nuestro anticristiano Gobierno son evidentes.
Este gesto es sólo uno entre miles, pues en toda Europa muchos gobiernos dan una visibilidad institucional creciente a las festividades musulmanas mientras reducen o evitan referencias explícitas a celebraciones cristianas. Es evidente que se favorece al islam y se relega el cristianismo en el espacio público europeo, contradiciendo el principio de laicidad estatal. En la Europa actual, la neutralidad religiosa parece aplicarse únicamente al cristianismo, y en especial al catolicismo.
No quiero ninguna religión (todas son falsas) El error es favorecer la de fuera, lo cual me para una sinvergüencería por parte de este Sr Buñuelos