Desde el Gobierno de España
se nos dice, que el operativo diseñado por la Generalidad para el Referendum
ilegal del 1-O, está desmantelado. Pero la realidad es tozuda y lo que
demuestra, es que Cataluña está en manos de los sediciosos y que el Estado de
Derecho está desaparecido.
El Gobierno envía a miles de
guardias civiles y de policías nacionales, pero les impide defenderse. Ante las
inadmisibles presiones, coacciones y amenazas de los separatistas, los
españoles exigimos que, de una vez por todas, se imponga la legalidad
utilizando la fuerza, cuando sea preciso.
Secretarías judiciales
huyendo por la azotea de una consejería; guardias civiles sitiados e
insultados; vehículos policiales asaltados, destrozados, y robadas sus armas; casas
cuartel de la Guardia Civil, cercadas; unos Mozos que no colaboran y sirven a
la causa separatista; escolares que previamente han sido envenenados en el odio
a España, utilizados en manifestaciones separatistas al más puro estilo nazi; carteles
poniendo en la diana a políticos no independentistas y ataques a negocios de
sus familias. Esta es la realidad catalana. Y esto está sucediendo, porque
Mariano Rajoy y su gobierno, lo permiten.
Resulta patético, detienen a
los segundones de las consejerías y los acusan de prevaricación, malversación y
sedición, y a sus jefes, a los que les dan las órdenes, no los tocan, no se
atreven con ellos. Rajoy intenta que el TC suspenda al gobierno catalán, y este
dice, que sería inútil e ineficaz hacerlo. A D. Mariano, es nombrarle el 155 y
parecen temblarle las piernas.
Pero los supuestos partidos
nacionales, han encontrado la solución, lo llaman “una salida económica al
desafío”, es decir, darles más pasta, dinero que previamente habría que
quitárselo a las CCAA leales, es decir, premiar a los rebeldes. Increíble pero
cierto.
Parece que, se realice o no
la consulta ilegal, esto irá a peor, y posiblemente se contagiará a otras CCAA.
Parece que ninguno de los cuatro partidos “nacionales” tiene la determinación
de defender realmente a la Nación.
Viendo el panorama, me da la
impresión, de que los últimos garantes de la unidad nacional y de la legalidad
constitucional, que no son otros que nuestras FFAA con nuestro Rey a la cabeza,
tarde o temprano, tendrán que solucionar por la fuerza lo que los políticos son
incapaces de hacer y por lo que se les paga.
