La
gran mayoría de las promesas que nos hizo el Partido Popular sobre
terrorismo han sido incumplidas. Parece como si todos los dirigentes
del PP y del Gobierno padeciesen amnesia en este asunto. Ha tenido
que ser la Defensora del Pueblo quien les recuerde sus graves
incumplimientos.
Soledad
Becerril le ha solicitado por escrito al Gobierno la reforma de la
Ley Electoral para que puedan ejercer su voto en el País Vasco
aquellos que lo abandonaron por la amenaza de ETA.
Estoy
con la Defensora del Pueblo, nuestra sociedad está en deuda con
aquellos que tuvieron que huir del País Vasco por temor a perder su
vida. Si a esos 300.000 vascos no se les restituye el derecho a votar
en su tierra, podremos decir sin temor a equivocarnos, que ejercer la
violencia contra inocentes se premia arrebatando sus derechos a las
victimas.
Tanto
el Partido Popular desde la oposición, como este Gobierno nada mas
tomar posesión, se comprometieron a poner en marcha mecanismos que
permitieran a los exiliados del País Vasco y de Navarra votar en sus
comunidades de origen. Pero en este asunto, como en otros muchos, los
complejos le han podido al PP, ya que pretendía por todos los medios
no sacar adelante el asunto solo con sus votos, pretendía contar con
el apoyo de otras formaciones políticas, pero como es lógico, ni
los nacionalistas lo apoyan, ni esos partidos de izquierda que apoyan
y hacen guiños constantes a los batasunos se van a meter en eso,
pues están convencidos de que las víctimas no les votan a ellos. El
resultado es conocido, el PP ha corrido un tupido velo sobre el
asunto perpetuando una gran injusticia.
El
propio PNV tuvo la desfachatez de definir el citado cambio en la Ley
Electoral como de “pucherazo electoral”, cuando el pucherazo
verdadero es el de aterrorizar al que no piensa como tu para que
abandone su tierra, y tu así, poder ganar las elecciones con
comodidad.
Es
evidente, que esos 300.000 votos irían a parar a los partidos
constitucionalistas, y que de esa manera las autonómicas vascas
reflejarían la auténtica realidad política del pueblo vasco.