Ha pasado ya un año
desde que el Partido Popular ganó por mayoría las elecciones
generales de 2011, y resulta lógico que a los ciudadanos que nos
interesamos por la política nos dé por hacer balance de este primer
año.
Muchos entonces vieron
con esperanza el cambio del nefasto Zapatero por Mariano Rajoy,
aunque muchos ya entonces advertimos de que se cambiaba a uno peor
por otro malo y que no iba a haber tanta diferencia en las políticas
que se aplicarían.
Cuando Rajoy tomo
posesión como presidente del Gobierno, se encontró, por una parte,
con una gigantesca crisis económica, y por otra, con una crisis
nacional, política e institucional de enormes proporciones.
En lo referente a la
crisis económica, este Gobierno nos pide que hagamos un acto de fe
cuando afirma que ha sentado las bases para la recuperación
económica, para continuar diciéndonos que el resultado de sus
medidas no se verán a corto plazo. Eso sí, ha rescatado a las Cajas
y ha cometido la golfería de Bankia, además de amnistiar a los
defraudadores. A las demás crisis prácticamente ni siquiera se ha
atrevido a meterles mano, y que conste que muchos le votaron para eso
precisamente.
Si nos atenemos a lo que
el PP nos decía desde la oposición, podemos afirmar que este año
ha sido el de las promesas incumplidas y las mentiras masivas.
Otra cosa que ha
caracterizado a Rajoy ha sido su “decisión y valentía” a la
hora de hacer caer todo el peso de la crisis sobre las clases medias
y bajas, en contraposición a su cobardía a la hora de enfrentarse a
los poderosos.
En lo referente al
desafío secesionista planteado por Artur Mas, nuestro presidente ha
reaccionado como un burócrata y no como un hombre de estado, en
Cataluña ni se cumplen las leyes ni las sentencias de los
tribunales, el estado de derecho no está vigente en Cataluña y
Rajoy no hace absolutamente nada para que se restablezca la
legalidad. Debemos recordar que los
actuales presupuestos catalanes fueron apoyados por el PP, unos
presupuestos que perpetuaban la ilegalidad.
En lo referente a ETA,
continuismo de las políticas indecentes de Zapatero, Rajoy ha
aceptado de facto como demócratas a los totalitarios herederos de
ETA, sin exigirles la menor ruptura con el pasado de la banda ni el
rechazo activo del terrorismo. Prometió ilegalizar las marcas de
ETA, ha incumplido su promesa y nos ha abochornado con su actitud en
el caso Bolinaga, eso sí, ha tenido tiempo de ofender a las
víctimas. Gracias a Rajoy, ETA está actualmente mejor que nunca,
como nunca habría imaginado estar, con mas poder que nunca.
Este Gobierno no ha
hecho nada por erradicar la corrupción política e institucional que
nos invade y la transparencia ha brillado por su ausencia, en el
parlamento, Rajoy, no ha realizado ninguna comparecencia a petición
propia, eso sí, a la hora de hacer recortes en los servicios
públicos básicos no le ha temblado el pulso.
Para terminar, podemos
afirmar sin temor a equivocarnos, que tras este año la gran mayoría
de los ciudadanos están peor que hace un año, que tenemos en España
mucha mas pobreza, sobre todo pobreza infantil, y que la preocupación y
el pesimismo invaden a la sociedad española.
Por todo ello, califico
el balance de este primer año como de muy decepcionante, y que
conste que conozco como dejó esto esa “anomalía histórica
llamada Zapatero”, pero me niego a que se siga poniendo como escusa
eterna esa herencia. Ni han hecho nada de lo que se esperaba de
ellos, ni han realizado el mas mínimo intento.
Nuestra
democracia se nos escapa por el desagüe, y el que ahora tiene la
responsabilidad de impedirlo, sigue beneficiando a unos pocos en
detrimento de la casi totalidad de la ciudadanía.