En las últimas tres décadas, han gobernado España, tanto el PSOE como el PP, y si nos comparamos con el resto de de la OCDE en lo referente a la subida de los salarios reales, podemos observar con bastante indignación que España está a la cola de la OCDE, pues los salarios reales han subido menos del 3% en 30 años, mientras que, por ejemplo, los países de la Europa del Este han multiplicado los suyos. Mientras ellos mejoraban exitosamente tras su largo y penoso periplo socialista, aquí nos vamos hundiendo en él.
Esto lo dice el último informe de la OCDE, que confirma que los sueldos españoles han pasado de 32.157 euros anuales (en euros constantes de 2024) a sólo 33.044 euros en 2023, es decir, apenas 887 euros más tras treinta años. Y esto sucede, mientras que los impuestos que pagamos se han disparado en ese periodo. Es evidente que los gobiernos que padecemos se dedican más a robar y a despilfarrar en lo ideológico, en lo prescindible, y en mantener esa gran ruina que supone ese pozo sin fondo que es el Estado de las Autonomías, el que es sin duda es el Estado del Bienestar de los partidos políticos y nuestra mayor desgracia, que a gobernar por el bien de España y los españoles.
Solo las economías de Méjico, donde los salarios reales han caído un 7,2%, Japón, con un descenso del 0,9%, e Italia, donde el incremento se queda en un testimonial 0,5% han cosechado un resultado peor que el nuestro.
La media de la OCDE en estas tres décadas ha tenido un crecimiento once veces mayor, del 30,8%, con ejemplos como Alemania, donde los sueldos reales han subido un 24,1%, o Francia, con un 28,4%. Incluso países mediterráneos como Portugal y Grecia muestran un avance mucho más notable (21,2% y 22,5%, respectivamente), mientras que Colombia, Costa Rica o Chile, en desarrollo, superan también a España con holgura.
Quisiera recalcar lo que antes mencioné, que es bastante denigrante que las antiguas repúblicas soviéticas lideren las subidas, en Lituania los salarios reales han crecido un 290,3%, en Letonia un 245,2%, en Estonia un 236,2% y en Eslovaquia un 133%, gracias a un proceso decidido de liberalización y modernización.
Desde que Rajoy llegó a La Moncloa, la diferencia no ha dejado de ampliarse y hoy los trabajadores españoles cobran un 11% menos que la media en términos de paridad de poder adquisitivo, unos 7.000 euros menos al año.
Empieza a ser indiscutible que, tanto con el PP como con el PSOE, la prioridad de los diferentes gobiernos, siempre ha sido y es, el de mantener y mejorar el bienestar y el nivel de vida “de los políticos” y no la de cumplir con su obligación de mejorar el bienestar de los españoles.
Es de traca y aquí nos mantenemos callados