El inhabilitado presidente catalán, Quim Torra, al que ningún poder del Estado tiene narices de echarlo de su sillón, acaba de hacer un llamamiento a los ayuntamientos catalanes para que se alcen contra el Gobierno. Lo hace seguro de que las fechorías/delitos que perpetre, no tendrán castigo.
Kichi, el alcalde comunista de Cádiz, acaba de proponer el cambio de nombre de la Avenida Juan Carlos I aprovechando el revuelo mediático azuzado por la prensa progre contra el rey emérito, que recordemos, no tiene ninguna causa judicial abierta a fecha de hoy.
España lidera todos los rankings internacionales de rebrotes de la pandemia, y pese a ello, el Gobierno niega una segunda ola del Covid-19, por ello, no debemos extrañarnos de las restricciones que imponen nuestros vecinos a sus nacionales para visitar España. Sánchez nos mintió con los fallecidos, con el Comité de Expertos, con los test y con las mascarillas, Europa ya no se cree nada de él.
Pablo Iglesias, el mismo que se niega a comparecer en sede parlamentaria para ser interrogado e investigado por sus continuos y supuestos delitos, tiene la osadía de pedir a través de su grupo, la comparecencia de Felipe VI, algo que afortunadamente no sucederá.
Y mientras tanto, los okupas siguen a lo suyo protegidos por el Gobierno, los inmigrantes ilegales cada vez más subiditos, lo último es que un marroquí ilegal con expediente de expulsión en vigor, ha violado a una niña española de 12 años en una casa okupa. De esto, las TV jamás nos informan, si fuese español, entonces sí. Y qué decir de los cada vez más ilegales infectados que se escapan y nos ponen en peligro a toda la población española.
España no está mal, está bastante peor, no apoyar la Moción de Censura de septiembre, es indefendible.