Detrás de estas dos palabras se esconde el ser o no ser de nuestro sistema democrático, detrás de estas dos palabras se esconde el ser o no ser de las futuras generaciones y de la propia España. Últimamente esas dos palabras se utilizan demasiado en la política de nuestro país, por casi todos los partidos, pero ninguno de ellos mueve un solo dedo para que se empiece a llevar a cabo.
Lo curioso, es que cualquier ciudadano demócrata de este país, y somos la gran mayoría, estaríamos dispuestos a luchar por ella, pero curiosamente los que supuestamente nos representan ni están ni nunca han estado por la labor.
Tiene que haber regeneración democrática para que a través de las instituciones democráticas se nos devuelvan a los ciudadanos los derechos, libertades y garantías que nos ha arrebatado la partitocracia bipartidista que se ha instalado en nuestro país.
Si hablamos tanto de regeneración democrática es sencillamente porque somos conscientes del grado de degradación de nuestro sistema político.
Tenemos un poder judicial secuestrado por los partidos políticos, regenerarlo es devolverle su independencia, creando los mecanismos necesarios para asegurar su independencia del Ejecutivo y del Legislativo, sin separación de poderes no hay democracia.
Los partidos políticos son estructuras piramidales donde en manos de unos pocos se concentran los mecanismos de decisión, los cuales, manipulan y tienen secuestrada la voluntad de los afiliados. Regeneración democrática es que la Ley de Partidos obligue a que la democracia interna se instale en todos ellos.
La politización de las Cajas de Ahorro debe acabarse, ya está bien que los partidos políticos obtengan créditos que luego son condonados, es decir, pagados por todos nosotros con nuestros impuestos. Regeneración Democrática es acabar con eso.
Los medios de comunicación están actualmente controlados por el Estado y por los partidos políticos. Las nuevas formaciones y las opiniones libres e independientes tienen muy difícil el acceso a ellos. Regeneración Democrática es que todas las opciones políticas y opiniones tengan acceso a los medios mediante mecanismos que se establezcan.
Mediante la actual Ley Electoral los votos de los ciudadanos no valen lo mismo, todo depende de donde se vote o a quién se vote. La actual legislación prima a partidos nacionalistas e independentistas con intereses claramente contrarios a nuestra nación, es decir, al conjunto de ciudadanos españoles. Esto conlleva un sistema de pactos y de acuerdos entre los grandes partidos y estas formaciones, que los chantajean constantemente y que quiebra el principio de igualdad que debe de imperar en todo nuestro territorio. A esto hay que sumar el clamor popular que existe para que las listas electorales sean abiertas Sin cambiar la actual Ley Electoral no hay regeneración democrática posible.
Podríamos poner innumerables ejemplos, pero creo que ya con los expuestos nos damos cuenta del enorme trabajo que tenemos por delante los que como nosotros tenemos el convencimiento y la firme determinación de poner todo nuestro esfuerzo en conseguir que llegue un día en que por las calles de nuestras ciudades y pueblos vuelvan vientos de libertad, de igualdad y de justicia. Entonces y solo entonces podremos decir que en nuestra España hay una auténtica democracia.
Para que esto sea una realidad es imprescindible que el CENTRO POLÍTICO ESPAÑOL consiga reunificarse en una sola opción política, coja la bandera de la regeneración democrática y se convierta de nuevo en ese motor que hace más de tres décadas trajo la democracia a nuestro país. De nosotros depende.
Sería ideal que se reunificaran los partidos de centro en uno, que fuera consistente y con muchos afiliados. Así se acabaría el bipartidismo en el que nos encontramos. Muy acertado tu comentario.