El Gobierno de Sánchez, el mismo que no se cansa de proclamar su supuesto compromiso con la defensa de los DDHH, tiene previsto asignar más de 180 millones de euros a Senegal dentro del marco de un nuevo acuerdo de cooperación firmado coincidiendo con la visita oficial a España del presidente senegalés.
El Gobierno español ha suscrito un nuevo Marco de Asociación País correspondiente al periodo 2026-2030, cuya dotación económica superará ampliamente la del programa anterior, que rondaba los 128 millones. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha asegurado que este notable incremento responde al interés del Ejecutivo por fortalecer los lazos con el país africano y respaldar su plan de desarrollo a largo plazo.
La firma del compromiso tuvo lugar durante la reunión mantenida entre el ministro José Manuel Albares y su homólogo senegalés, Cheikh Niang. A través de sus RRSS, Albares destacó la “excelente relación” entre ambas naciones y subrayó que Senegal es un socio clave y prioritario para España dentro del continente africano.
Sin embargo, esta visita oficial ha desatado una fuerte polémica, ya que se produce tan solo dos semanas después de que Senegal aprobara un endurecimiento de su legislación contra la homosexualidad, cumpliendo así una de las promesas electorales del actual gobierno surgido tras las elecciones de 2024, aunque el país ya castigaba las relaciones homosexuales desde 1965. La nueva norma considera las sanciones anteriores “demasiado indulgentes”.
La Asamblea Nacional aprobó la ley con 135 votos favorables, ninguno en contra y tres abstenciones. La nueva legislación eleva la pena máxima de cárcel por mantener relaciones homosexuales consentidas, pasando del rango de 1 a 5 años a entre 5 y 10 años de prisión. Además, las multas, que antes oscilaban entre 100.000 y 1.500.000 francos CFA, ahora se sitúan entre los 2 y los 10 millones. También se criminaliza la “promoción, apoyo o financiación” de la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad, con sanciones que incluyen penas de prisión y elevadas multas. Para colmo, el texto prohíbe a los jueces imponer condenas menores al mínimo establecido o suspenderlas.
Este episodio ha vuelto a poner sobre la mesa el debate acerca de la incoherencia de la política exterior del Gobierno de Sánchez, sobre todo por su aparente contradicción entre la defensa proclamada de los derechos fundamentales y la realidad de sus alianzas diplomáticas y económicas. No debe olvidarse que Naciones Unidas y diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos han calificado esta nueva ley como “profundamente preocupante” y contraria a los DDHH, solicitando expresamente que no entre en vigor o sea derogada.
Pedro Sánchez ha deformado la política exterior española hasta alejarla de los países occidentales con mayores cotas de bienestar y libertad, acercándola peligrosamente a regímenes autoritarios donde la represión, la falta de libertades y las vulneraciones de derechos humanos son moneda corriente.
Cada vez que el presidente español realiza declaraciones sobre asuntos internacionales, los aplausos no llegan de las democracias consolidadas, sino de las dictaduras más brutales y de los grupos terroristas más temidos. Pocos españoles imaginaron que el país pudiera verse en una situación semejante. La imagen de España, una vez concluya el mandato de este auténtico cáncer político, tardará décadas en repararse ante la comunidad internacional.
Y no es solo una cuestión moral o de imagen, mientras cada vez más españoles atraviesan dificultades económicas, el Gobierno continúa destinando recursos y subvenciones a gobiernos extranjeros. A modo de ejemplo, ha concedido más de 761.000 euros mediante una convocatoria pública de ayudas para mejorar los sistemas de prevención de inundaciones en Marruecos, mientras se siguen esperando actuaciones urgentes en zonas españolas vulnerables, como el Barranco del Poyo en la Comunidad Valenciana, reclamadas desde hace años.
En definitiva, el líder de este entramado político, que podemos calificar sin temor a equivocarnos de mafia institucionalizada, se ha convertido en una auténtica enfermedad maligna para España, un cáncer que, si no se extirpa en las próximas elecciones generales, podría comprometer seriamente el futuro de España.
Me temo que la ayuda para derrocar a este personaje va a venir del exterior, gente así como Trump ó Netanyahu