Sánchez ha decidido romper la caja única y entregar la recaudación de impuestos a los mismos que quieren romper España. Crear una Hacienda catalana independiente es claudicar ante el separatismo y dinamitar la unidad fiscal, uno de los pilares del Estado. La concesión del cupo catalán a los golpistas, no responde al interés general y supone una nueva humillación al conjunto de una ciudadanía española que ve como se rompe el principio básico de la igualdad.
El PSOE ha consagrado el chantaje como forma de gobierno. Esta cesión no es una excepción, es la continuación del pago por la investidura. Primero fue la amnistía, ahora la caja. Y mañana será el referéndum. Para que Sánchez siga en la presidencia cede de nuevo ante al chantaje separatista y rompe el principio de solidaridad nacional al conceder a la Generalidad su propia Hacienda para que recaude y gestione todos los impuestos en Cataluña.
Sánchez vive su momento de más debilidad y el separatismo catalán es consciente de ello, por lo que el chantaje continúa. Rompe la caja común y entrega a la Generalidad de Cataluña su propia Hacienda para contentarles.
Los españoles de bien debemos exigirle al próximo Gobierno la derogación inmediata de este acuerdo, el fin de las concesiones y la restauración de la igualdad fiscal entre todos los españoles. No puede haber ciudadanos de primera y de segunda según la región en la que vivan. Una nación, una justicia, una Hacienda.
El modelo que han presentado, el Gobierno de España y el de la Comunidad de Cataluña, abre la puerta a que cada región decida el nivel de gestión tributaria que quiera asumir, aunque en la práctica son muy pocas las comunidades con capacidad real para imitar lo que se concede ahora a la Generalidad. En el caso catalán, la meta que se persigue es clara, que la administración autonómica recaude y gestione el 100% de los tributos generados en Cataluña, quebrando así la caja común y debilitando la cohesión fiscal del Estado.
No hay que estar muy preparado ni ser muy inteligente para darse cuenta de que, si tres de las más ricas CCAA pagan menos que las demás e incumplen su contribución solidaria con las más pobres, la España Autonómica sería económicamente inviable. Imaginaos por un momento que la Comunidad de Madrid se uniera a este sistema, ya que en la actualidad es la que más contribuye al fondo de solidaridad interautonómico, pues supondría literalmente la quiebra.
Nunca hubiésemos creído que el PSOE llegara a este nivel de degradación, cargarse el Estado por unos meses más de estar en el poder. Tras Sánchez, los que lleguen al gobierno, tendrían que comprometerse desde ya, a dar marcha atrás en todo y derogarlo todo desde que Zapatero llegó a la presidencia. De Abascal no tengo la más mínima duda de que lo haría, pero falta ver si Feijóo también lo haría, pues yo no lo tengo tan claro.
Esto me imagino que no pasa de ser una broma, ya que por ambas partes se sabe lo que podría pasar