Vox recurrió en su día la ilegalidad del primer Estado de Alarma y ahora, el Tribunal Constitucional le da casi toda la razón. Lo lamentable es, que el fallo se produce meses después de que hayan decaído las sucesivas prórrogas de aquella primera alarma y la posterior.
Ahora queda claro, que Sánchez optó por la trampa de hacer pasar por medidas propias de un Estado de Alarma lo que en realidad eran suspensiones claras de un Estado de Excepción, para de esa manera no tener que contar con la oposición, típica jugada de un infame presidente con vocación de dictadorzuelo. Pedro Sánchez, quiso afrontar la pandemia a su manera y sin contar con nadie, y el resultado ya lo sabemos, fue catastrófico y lo sigue siendo.
Lo mollar del fallo, y por ello, lo hace especialmente grave, es la vulneración del derecho fundamental a la circulación de los españoles. Y lo triste es, que blinda al Estado ante la reclamación de indemnizaciones millonarias por parte de los damnificados de la ilegalidad cometida.
Soy de los firmes partidarios de la eliminación del Tribunal Constitucional, “Prostitucional” para los amigos, y que sea sustituido por una Sala Especial del Tribunal Supremo, pues su forma de funcionar, su politización, y su tardanza en pronunciarse, prácticamente permite al que comete una ilegalidad la absoluta impunidad. Por ejemplo, es vergonzoso que, tras abandonar Rosa María Mateo RTVE, declarara ilegal su nombramiento.
Todas estas sentencias contrarias a Sánchez, lo que retratan es su modo de gobernar. Ahora se ha sabido la presión que ejerció Carmen Calvo sobre los magistrados del TC para que dictaran una sentencia a media de su Gobierno, afortunadamente no lo consiguió.