Hace pocas horas que la Junta de Andalucía dio el dato de que de todos los hospitalizados en la región, el 72% no había querido vacunarse, catalogando a todos como negacionistas, cuando negacionista solo es el que niega la existencia del virus.
Desde mi punto de vista, lo que ha hecho que mucha gente no se quiera vacunar, es la sesgada y poca información que le dan a los ciudadanos quienes les gobiernan. Entre la gente un poco informada, se da por hecho de que las cuatro vacunas que se están administrando pertenecen a dos grupos muy distintos, pues Pfizer y Moderna son de ARNm, es decir, terapias génicas, y por el contrario, AstraZeneca y Jansen, son de adenovirus, mucho más parecidas a las vacunas clásicas, esas que define perfectamente la OMS cuando habla de que para que un fármaco se pueda llamar vacuna, debe estar compuesto por “virus debilitados o patógenos atenuados”.
Las vacunas de “ARNm” se han autorizado a toda prisa ante la necesidad existente, y evidentemente, no han podido cumplir los plazos establecidos para poder determinar la magnitud de los posibles efectos secundarios. Esto es precisamente lo que llevan denunciando muchos científicos independientes, viendo como se les intenta silenciar.
Desde mi punto de vista, si se informara de la verdad y se permitiera a los ciudadanos elegir cual “vacuna” se pone, ese número de supuestos negacionistas caería bastante.
Personalmente, a fecha de hoy, ya estoy vacunado con la pauta completa de AstraZeneca. Dio la casualidad de que “papá Estado” me quiso poner una de las dos que yo quería. Si llegan a pretender ponerme una de ARNm, en estas fechas sería catalogado de negacionista, algo que sería completamente falso.
No seré yo quien diga, que no hay que vacunarse, pues tengo muy claro que es imprescindible, pero considero que los ciudadanos somos mayorcitos para poner en la balanza la vacuna que nos ofrecen las autoridades, sí o sí, y los posibles efectos secundarios que pensamos que podríamos tener a medio plazo y decidir en libertad.