Se ha celebrado el Funeral en
homenaje de las víctimas del coronavirus en la catedral de La Almudena
organizado por la Conferencia Episcopal, con la presencia de los Reyes y las
autoridades madrileñas. Sánchez, hizo un gran desprecio a las víctimas con su
no asistencia, pero, no obstante, estuvo perfectamente representado por el
cardenal Osoro, ese amigo de los nacionalistas que ahora parece haber olvidado
que la mayoría de los católicos españoles no estamos precisamente en sintonía
con esos enemigos políticos de la Iglesia con los que parece hacer tan buenas
migas.
Osoro, ante la estupefacción
general, se dedicó a repetir los slogans, las frases, las consignas, las ideas
que esgrimen a diario, Sánchez y su Gobierno, ya sabéis, no hay que dejar a
nadie atrás, moderación y nada de crispación, solo 28.000 fallecidos, y muchas
otras. A mí desde luego, como católico que soy, este señor no me representa, lo
considero un “espantafieles”.
No estaría mal, comparar la
exhumación de Franco que contó con 22 cámaras de TV, 3 unidades móviles, 50
personas y retransmisión en directo, con el funeral de 50.000 españoles muertos
por coronavirus, sin despliegue informativo y no retransmitido en directo. Este
Gobierno pretende que recuerdes que desenterró a un muerto, pero no que enterró
a 50.000, en buena parte, por su negligencia.
Mientras eso sucedía en
Madrid, en las elecciones gallegas, el candidato popular Feijóo vetó en su
campaña a los políticos del PP que según él no son moderados. A Cayetana, a Díaz
Ayuso o a Aznar no quiere verlos ni de lejos, otro que le ha comprado a Sánchez
su discurso. Feijóo es uno de esos políticos despreciables que considera que
hay que ser moderados en las críticas a los que perpetran a diario graves
acciones para destruir nuestra Nación. Si los que él ha vetado, no estuvieran
en este PP, el partido estaría en vías de extinción, pues albergan la poca
testosterona que aún les queda.
Lo relatado con anterioridad
contrasta con el discurso del Rey en el Tribunal “Prostitucional” (TC) con
motivo, de su cuarenta aniversario. Un tribunal, cuyas decisiones, muchas de
ellas vergonzosas, han servido para allanar el camino de quienes pretenden
destruir nuestra Nación y nuestra convivencia.
No sé a vosotros, pero por el
tono empleado por nuestro Rey, me pareció que le estaba echando una reprimenda
muy sutilmente a la banda de “bribones” que lo componen, salvo honrosas excepciones, y que cuando recordaba
eso de que nadie está por encima de la ley, se refería a ellos.
