Lo único que le importa al actual inquilino de La Moncloa es él mismo, y ya ha demostrado estar dispuesto a todo con tal de dormir una noche más en ese palacio.
Estos días asistimos a un episodio que parece retrotraernos a los tiempos más oscuros de nuestra historia. Una familia catalana tuvo que recurrir a la Justicia ante la laminación de sus derechos civiles por el separatismo, que se dedica a desobedecer sistemáticamente todas las sentencias judiciales que obligan a impartir al menos el 25% de las asignaturas en español, una lengua prohibida en los colegios catalanes, en los que el separatismo ha impuesto un modelo lingüístico aún más discriminatorio que el del apartheid sudafricano que tanto escandalizó al mundo.
Un niño de 5 años, está sufriendo una campaña de acoso por parte del separatismo. Hasta un escritor separatista ha animado a “ir a apedrear la casa de este niño” añadiendo “Que se vayan fuera de Cataluña” Curiosamente, la Fiscalía de delitos de odio no ha rechistado. Debe considerar normal que se acose a un niño de 5 años por ser hispanohablante y reivindicar sus derechos en Cataluña.
La Generalidad ha salido en apoyo de los que están acosando a ese niño. Un gobierno autonómico promoviendo el acoso contra un niño de 5 años por hablar español, su criminal ideología supremacista está por encima de todo, incluso de los derechos y la dignidad de un niño pequeño.
Pedro Sánchez, el PSOE y Podemos guardan silencio al respecto. Sánchez aceptó depender de los separatistas para gobernar y ahora asume el precio a pagar. Lo único que le importa es seguir en La Moncloa, y el precio del alquiler es, ahora tolerar el acoso a un niño.