Ante
un comentario que le hice a una ciberamiga en Facebook, relacionado
con el PP y Vox, ella me preguntó ¿pero tu no eres de Ciudadanos?
Me quedé pensativo y decidí escribir hoy sobre este asunto y dar mi
opinión al respecto.
En
los últimos diez años he pasado por varios partidos políticos y
pertenezco actualmente a Ciudadanos. Por ello, soy de los que piensa
que en un partido puedo estar pero que nunca seré de el, es decir,
mi permanencia en el dependerá de sus actuaciones, tanto de cara a
los ciudadanos, como de cara a sus afiliados.
Siempre
he dicho que los partidos políticos son instrumentos al servicio de
los ciudadanos y no al contrario, por ello, si el instrumento ves en
un momento dado que no te sirve, lo cambias por otro y punto.
Parto
de la base de que todas las personas pensamos de distinta manera,
teniendo mayor o menor afinidad unas con otras, y que por supuesto,
todos los que pertenecen a un partido no piensan igual en todo ni
mucho menos.
Si
a lo dicho sumamos que es casi imposible que una persona tenga las
mismas ideas con 20 años que con 50, ya que lo normal es evolucionar
en el mundo de las ideas, tengo la impresión de que los raros son
aquellos que entran en un partido de estudiantes y se jubilan en el.
Ese “inmovilismo de ideas” está muy presente en nuestra
sociedad, quien no ha oído decir a alguien eso de “soy de derechas
de toda la vida” o por el contrario, “soy socialista desde la
cuna”.
Es
evidente que los que padecen eso que yo he llamado “inmovilismo de
ideas” es a lo que se denomina “suelo electoral” de los
partidos tradicionales, es decir, aunque los míos saqueen las arcas
públicas, yo les sigo votando, aunque los míos pisoteen todos los
principios que decían defender, yo les seguiré votando, algo
incomprensible para mi.
Lo
mismo que hay muchas personas que se llevan toda la vida buscando su
media naranja, y a veces nunca la encuentran, para mí los partidos
políticos son lo mismo, busco mi partido ideal ¿lo habré
encontrado ya?
