Lo que sucede en el ayuntamiento de Sevilla, es el claro ejemplo de lo que a nivel nacional y regional perpetra el Partido Popular gracias a sus enormes complejos. A los de Feijóo les tiemblan demasiado las piernas y no se atreve a atravesar esa línea roja que le ha puesto la izquierda, también en la capital hispalense, no pactar con Vox.
Ayer tuvimos que soportar de nuevo, las mentiras de todos los medios que están al servicio del PP, afirmando que Vox ha formado una pinza en Sevilla capital con socialistas y comunistas para tumbar los Presupuestos de la ciudad.
Resulta curioso contemplar, que aún cuando José Luis Sanz gobierna en minoría y siempre despreció a Vox, negándose a formar gobierno de coalición con él, ahora le exija que apoye sus cuentas, unas cuentas, por cierto, bastante deficientes.
El alcalde de Sevilla ha demostrado, como le recordó, Cristina Peláez, la brillante portavoz municipal de Vox, su incapacidad negociadora. Por otra parte, el apartado de ingresos en esos Presupuestos es claramente irreal y se ha colocado ahí simplemente para que cuadren las cuentas. Es lamentable, que también el PP mantenga y hasta incremente el gasto superfluo, al más puro estilo socialista.
Es imposible gobernar bien una gran capital como Sevilla, haciéndolo en minoría, sin la confianza del Pleno y sobre todo, sin la confianza de la mayoría de los sevillanos, pues el PP no ha cumplido su mandato, ese que le dieron en las urnas, el de acabar con las políticas de izquierdas. Los sevillanos, quienes deberían ser los protagonistas, votaron cambio y ven como el PP, se limita a hacer lo que hace en todos los sitios donde llega al poder, políticas seguidistas de las que hizo el PSOE.
El verdadero cambio, solo puede llegar en la actualidad de un gobierno PP-Vox y para eso, el PP tiene que cambiar de actitud y pasar de las etiquetas interesadas que le ponen “los zurdos”, como diría Milei.