Según
el CIS, el 75% de los españoles se declaran católicos. Dentro de
ese porcentaje, el número de no practicantes es el que predomina,
eso es evidente; no obstante, en días de Semana Santa es cuando
realmente se calibra la implantación del catolicismo en nuestra
sociedad.

Como
muchos de vosotros sabéis, vivo en Sevilla, y pese a que resido aquí
desde hace ya cuatro décadas, aún me cuesta trabajo entender muchos
de los comportamientos y de las situaciones que se dan en la Semana
Santa de esta ciudad.

Sevilla
es una ciudad donde las Hermandades tienen una implantación enorme y
realizan una labor social muy importante, también es cierto, que
como en cualquier colectivo humano, muchos utilizan esa vía para
conseguir la notoriedad social que no pueden alcanzar en otros
ámbitos, algunos critican esos comportamientos comparándolos con
los que sucede en el interior de los propios partidos políticos.

No
obstante, podemos afirmar, que sin las Hermandades no se podría
imaginar la Iglesia sevillana de la actualidad.

Pero
no nos equivoquemos, lo que hace realmente grande la Semana Santa de
Sevilla no son las hermandades, son los ciudadanos que participan en
ella, los que lo hacen por devoción, al entender que se trata de una
manifestación religiosa y tradicional, y los que desde la falta de
fe, la contemplan como una manifestación social, cultural y
artística.

La
Semana Santa sevillana es una mezcla de sensaciones y de
contradicciones, en donde lo mismo puedes observar a un agnóstico
con los ojos húmedos, que a otro haciendo de costalero. Algunos
dicen que en esos comportamientos hay mas idolatría a imágenes que
fe, queriendo con ello interpretar y explicar lo que ocurrió en las
Semana Santa sevillana previa a la Guerra Civil, donde costaleros y
nazarenos de ideología comunista defendieron a tiros a sus Cristos y
a sus Virgenes ante la agresión de los que supuestamente eran sus
camaradas.

Realmente,
resulta muy difícil de entender el porqué de cada uno para asistir
a una procesión y emocionarse, lo mejor sería dejarlo y entender
que son sensaciones positivas en todo caso.

Además,
es muy curioso, muchos dicen que es todos los años lo mismo y que
dejan de asistir, pero lo cierto es que cada año es diferente, que
en un mismo sitio a la misma hora viendo pasar al mismo Cristo o a la
misma Virgen, cambia mucho de un año para otro, hay momentos muy
emotivos que tienen mucha magia y surgen cuando menos te lo esperas.

Un comentario en «Sevilla: Una Semana Santa con muchos matices.»
  1. Sí que es cierto Alejandro, no es cuestión de creencias sólo, influyen además cultura, belleza, sentimientos y momentos. Todos unidos llevan a la cumbre, al éxtasis y al disfrute de cada año.

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