Aún recuerdo aquel memorable mitin comunista en el que Julio Anguita le dijo a los asistentes, si se presenta a las elecciones un candidato corrupto de izquierdas y un candidato honrado de derechas, votad al honrado. Es evidente, que le han hecho poco caso, es evidente, que si ahora mismo levantara la cabeza se escandalizaría por lo que en la actualidad se ha convertido la izquierda.
La corrupción en la que está inmerso el PSOE es insultante, incluso hasta para una parte importante de sus votantes, lo digo porque hablo con algunos de ellos y así me lo manifiestan. A la izquierda la votan ciudadanos de tres grupos, los que comen de la política y sus allegados, los que sus ideas coinciden supuestamente con las que defienden los partidos de izquierdas y luego, todos esos que les votan con el único objetivo que la derecha no gobierne, veremos cómo actúan ante lo que ocurre, veremos cual de esos perfiles aguanta más, aunque sea con la nariz tapada.
Se acaba de saber que la propia esposa del presidente Sánchez se reunió con el comisionista de la trama Koldo, jefe de los maleantes, para “estudiar nuevas líneas de negocio”.
Ya se sabe que Sánchez conocía el llamado “caso Koldo” cuando destituyó a Ábalos en 2021. Que un juez ya señala a Ábalos como «intermediario» en la trama de las mascarillas de Koldo. La propia UCO certifica que Ábalos influyó en Armengol para que no reclamara a la trama el dinero de las mascarillas. Un escolta de Ábalos también actuó como testaferro en una compra de fincas en Galicia con el dinero de las mascarillas. Que el ministro, Ángel Víctor Torres, está cercado, pues otra querella prueba un contrato «verbal» por valor de 15,9 millones en pleno covid. Ya, hasta en El País, Daniel Gascón, afirma que “Si Ábalos es responsable de Koldo, Sánchez es responsable de Ábalos”.
Pero no nos equivoquemos, esto es grave, pero mucho más grave es todo lo que ha pasado desde las últimas generales. En una democracia occidental nunca nadie se atrevió a amnistiar a quienes han cometido graves delitos por el simple hecho, de que necesita sus votos para mantenerse en el poder.
Con todo lo que hay, con todo lo que se sabe, esta legislatura debería reventar ya, si Sánchez consigue aguantar los cuatro años, tendríamos que levantarle una estatua para resaltar su lucha por la supervivencia del personaje infecto que ha sido y otra estatua al lado en honor al rebaño que se lo ha permitido.