Es la principal conclusión de la última encuesta de Sigma Dos para el diario El Mundo. Dos de cada tres españoles creen que los inmigrantes no se integran y que no respetan las leyes ni la forma de vida en España. Y cuando falla la integración, el rechazo se convierte en una respuesta inevitable.
Esta proporción expresa la creciente preocupación de los ciudadanos ante la inmigración ilegal que alcanza cifras récord en España y las dificultades para regularla en el país que es la puerta de entrada a Europa.
Los españoles están hartos y su paciencia se ha agotado. España se suma a la corriente del resto de Europa, donde los discursos contra la inmigración descontrolada ganan terreno y las políticas de cierre de fronteras y deportaciones masivas se imponen.
Ni siquiera esos argumentos demográficos que auguran que en un siglo Europa tendrá un tercio menos de población calan ya. Los europeos ya no compran el discurso de la necesidad de más inmigración y creen que el coste es mayor que el beneficio.
El trabajo de Sigma Dos también deja claro que en España crece el rechazo a acoger a los menores extranjeros no acompañados (MENAS) y esto sucede mientras las dos formaciones del bipartidismo, el PP y el PSOE, apoyan políticas totalmente contrarias a lo que opina la mayoría de los españoles y solo apoya la tercera fuerza política, VOX. El Gobierno y el PP continúan apoyando las entradas masivas y las letales regularizaciones.
El dato más revelador del estudio de Sigma Dos es que el 70% de los españoles apoya la deportación de los inmigrantes ilegales, el 92% de los votantes del PP y el 57% de los del PSOE, también. La sensación de saturación se extiende entre todo tipo de perfiles, sin importar edad, renta, nivel de estudios o entorno de residencia.
Lo curioso de todo esto es que VOX siempre ha defendido lo mismo, mientras que Feijóo siempre ha coincidido con las políticas de la izquierda y por supuesto, siempre se ha opuesto a la medida de la deportación. A ver como justifica ese cambio de postura que se empieza a atisbar, porque la verdad no la puede decir, “cambio mi postura para no perder votos”, porque lo cierto es que el apoyo a la medida de la deportación ya es transversal, pues tanto los votantes de la derecha liberal, como de la derecha patriótica como una parte importante de los votantes socialistas apoyan ya abiertamente esta medida. Este apoyo transversal refleja un descontento generalizado con las políticas actuales de inmigración que patrocina esa UE gobernada por populares y socialistas, la percepción de la inmigración ilegal como una fuente de problemas más que como una oportunidad.
Recordemos lo que ocurrió en Alemania tras las últimas elecciones, el partido homólogo al PP se atrevió a decir en campaña algo similar a la AfD en relación a la inmigración y una vez ganó dijo que no lo iba a cumplir, la misma estafa al electorado que sin duda alguna trama Feijóo. Veremos cuantos incautos caen en la trampa.
Llama la atención en el sondeo que los votantes del PP (75,8%) señalen la inmigración como un problema, lo que refleja un giro claro del centro derecha hacia posturas más firmes en materia migratoria. Aun así, entre los votantes del PSOE un 57,2% también admite el problema de integración.
En cuanto al papel de los inmigrantes en sectores como la hostelería, el cuidado de mayores, la agricultura o la construcción, el 56,4% de los encuestados reconoce que sin ellos sería difícil cubrir estos empleos. Sin embargo, el 56,4% de los votantes de VOX y el 47,4% de los del PP creen que los españoles sí estarían dispuestos a asumirlos si no hubiera extranjeros. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, los que más dificultades tienen para encontrar trabajo, el 42,4% cree que los españoles cubrirían esos puestos.
Tras conocer lo que realmente piensan los españoles, seguro que, en las sedes nacionales de los partidos del bipartidismo, más en Génova que en Ferraz, están ya maquinando estrategias para tomarles el pelo a sus votantes.
Necesitamos personas valientes como el Trumpo, Meloni y Milei para acabar con este problema
Y por supuesto Abascal