En
los momentos actuales, las centrales sindicales deben de afrontar con
gran responsabilidad las negociaciones con las grandes empresas. El
culebrón en que se ha convertido la negociación, entre sindicatos y
Nissan Motor Ibérica, en la planta que esta empresa tiene en
Barcelona, es inadmisible por sus posibles consecuencias negativas.
Para
que la planta de Nissan en Barcelona pudiese optar a la fabricación
de un nuevo turismo en 2014, lo que comportaría una inversión de
130 millones de euros y la creación de cuatro mil puestos de
trabajo, entre directos e indirectos, la empresa ponía como
condición firmar un Plan de Competitividad. Tras muchos meses
negociando, dirección y sindicatos, no consiguieron llegar a un
acuerdo, pues los sindicatos se negaban a aceptar jornadas de trabajo
mas amplias.
Tras
el fracaso negociador, responsables de Nissan Barcelona consideraron
que la planta barcelonesa afrontaba un futuro de muerte lenta, ya que
al no conseguir la fabricación de nuevos modelos a medio plazo, la
suerte estaba echada.
Pues
bien, cuando todo estaba perdido, el pasado fin de semana, CCOO y
UGT, dan marcha atrás y aceptan el Plan de Competitividad fuera de
plazo.
Se
puede realmente, en los tiempos que nos ha tocado vivir, actuar de
esta manera. Estoy de acuerdo con los sindicatos en que cada vez se
le aprietan mas las tuercas a los trabajadores, que se están
perdiendo derechos laborales y condiciones de trabajo que se tardaron
décadas en conseguir, pero lo cierto, es que tal y como está la
situación creo que no es momento de perder ni una sola oportunidad,
cuatro mil puestos de trabajo son una bendición en Barcelona y en
cualquier otra ciudad de nuestra maltratada España.
Proceder
como lo han hecho CCOO y UGT en Nissan Barcelona, a lo único que
puede llevar es a la deslocalización de la planta a medio plazo,
estos sindicatos deben entender que no vivimos tiempos de tensar las
negociaciones, aquel dicho de “ la cuerda se rompe siempre por su
parte mas débil” ahora está totalmente vigente, y claro está, la
parte más débil es la de los trabajadores.
Seguro
que a medio plazo vienen tiempos mejores, y entonces será el momento
de intentar recuperar los logros laborales conseguidos en el pasado y
ahora perdidos.