El
último movimiento realizado por la Junta de Andalucía respecto al
Impuesto de Sucesiones, deja muy claro en qué clave lo contempla.
Ahora, Susana y el PSOE andaluz, pretenden endilgarle el impuesto al
Gobierno central, eso sí, previo pago de 500 millones de euros. La
Junta debe pensar, que así las críticas irán contra otro.
Primero
nos contaban la milonga de que era un impuesto que ayudaba a la
redistribución de la riqueza y así protegía a los más
desfavorecidos. Tras ver la ola de protestas ciudadanas, avaladas por
el informe de la propia Defensora del Pueblo que lo tacha de abusivo,
montan el famoso “simulador” fraudulento y se monta el pollo.
Ahora se quieren quitar de encima el marrón y pasárselo a Rajoy.
Vergonzoso.
Y
es que la Junta no termina de enterarse. El debate es en primer
lugar, que los andaluces que han de pagar ese impuesto, sean ricos o
pobres, lo hagan en un plano de igualdad con respecto al resto de
españoles, y en segundo, que pretender cobrar por recibir unos
bienes que legítimamente le corresponden a una persona y por el que
sus padres ya pagaron suficientemente, es injusto.
Los
andaluces tenemos menos poder adquisitivo y sufrimos unas peores
condiciones económicos que un vasco, un madrileño o un balear, y en
cambio, se nos fríe a impuestos mucho más que a ellos, algo que es
muy injusto.
Con
la última maniobra de la Junta, nos demuestra, que lo único que le
interesa es seguir trincando la pasta, la justicia le resbala, sus
razones eran falsas, ellos solo van a recaudar. Pero habéis sido
desenmascarados por el pueblo y se os ha visto el plumero claramente.
Los
impuestos directos significan en nuestro país, solo el 15% de la
recaudación, espero que algún día no existan y los indirectos
supongan el 100%. Ya está bien de penalizar el ahorro.
