El Tribunal Superior de
Justicia de Cataluña hizo público ayer el fallo por el que se impone a Artur
Mas, Irene Rigau y Joana Ortega, blanditas penas de inhabilitación por
desobedecer la providencia del Tribunal Constitucional que suspendió el
referéndum del 9-N.
Pese a que el 9-N supuso
una grave vulneración del Estado de Derecho y del orden constitucional, Artur
Mas y sus colaboradoras necesarias, se van casi de rositas. Mucho me temo que
los viajes de nuestra vicepresidenta a Cataluña solo hayan servido para llegar
a un acuerdo vergonzante en donde con una condena ridícula, todos pueden hasta
sacar pecho.
Esta sentencia supone un
gran agravio comparativo en relación a otros casos, pues Mas y los suyos, los
separatistas catalanes, llevan ya muchos años incumpliendo leyes y sentencias,
llevan ya muchos años arrebatándole sus libertades a la mayoría de los
catalanes, esos que no son independentistas. Lo que merecerían es la apertura
de una gran causa general contra ellos donde se les juzgara por todos los
delitos que han cometido. Y digo que es un gran agravio, que la justicia no es
igual para todos, porque conozco a jóvenes ya rehabilitados que por robar una
bicicleta están en prisión, o que por encontrarse una tarjeta de crédito y
comprar comida para sus hijos por valor de 70 euros, también están en prisión.
Pero lo que realmente clama
al cielo, es que a estos los traten así, y en cambio, a los jóvenes patriotas
de Blanquerna, esos que intentaron reventar un acto independentista y se
atrevieron a empujar a algún que otro separatista, los condenaron a seis años.
Así tratan los que dirigen nuestro país
a sus mejores hijos, en cambio, para quienes tienen el único objetivo de “asesinar”
a nuestra nación, gran generosidad. Increíble pero cierto.
La reacción de los
distintos partidos a la sentencia ha sido normal, el PP y el PSOE la apoyan,
Podemos dice no entender que condenen a alguien por poner urnas, en su absurda
línea habitual, pero lo que es de traca es la afirmación del niñato que dirige
Ciudadanos diciendo que no valora la sentencia, incluso siendo el principal
partido de la oposición en Cataluña se sitúa de perfil y sin mojarse, vamos, en
su línea habitual, solo se limitan a decir lo que la mayoría de la gente quiere
oír.
