Pese a que Susana Díaz ha
intentado que no se hable de la corrupción que ahoga a la Junta de Andalucía
durante esta campaña electoral, la corrupción ha sido el tema estrella. La
presidenta se ha dedicado a poner cara de cabreo en los debates, a gritar,
incluso en el segundo debate se dedicó a interrumpir a sus rivales, intentando
confundir a los andaluces, trasmitiéndonos la idea de que criticarla a ella, es
insultar a Andalucía y a los andaluces, al más puro estilo de los “capos” de
CiU.
Para su desdicha, a pocos
días de las elecciones siguen apareciendo casos de corrupción perpetrados por
la Junta de Andalucía bajo su mandato. Un juez acaba de ordenar abrir
diligencias por la denuncia presentada por una empresa contra la adjudicación
del servicio de ambulancias de Sevilla por un montante de 245 millones de euros
en condiciones tan irregulares que todo apunta a que la Junta de Andalucía ha
podido cometer delito de prevaricación, cohecho, falsedad, tráfico de
influencias y alteración de precios, en concursos y subastas.
Pero es que además, la
Fiscalía acaba de pedir la imputación de 21 personas implicadas en el desvío de
una subvención de 40 millones de euros de la Junta a la Comunidad de Regantes
Marismas del Guadalquivir, entre ellos dos altos cargos y cuatro funcionarios
de la Junta, ya que la Fiscalía cree que ni un solo euro se destinó al fin
establecido, de nuevo, falsedad, prevaricación y malversación.
Tampoco podemos olvidar que
la adjudicación de las Minas de Aznalcollar a una empresa vinculada a amiguetes
del PSOE también está en los tribunales.
Es evidente, que la
corrupción no es del pasado, no es solo de Chaves y Griñan, la corrupción está
en ebullición ahora, en el mandato de Susana Díaz. Me resulta bochornoso cuando
escucho a mi presidenta hablar de su tolerancia cero contra la corrupción.
Ahora, su único recurso para mantenerse en el poder es recurrir a manidas
frases coloquiales, hablando de su familia, de su barrio, y eso sí, explotando
al máximo su embarazo para enternecer la sensiblería de los ciudadanos de la
Andalucía profunda.
