Felipe VI, nuestro Rey,
pronuncio esta pasada Nochebuena ante las cámaras de TV, un discurso histórico.
Su llamada sincera, a cuidar la convivencia, a desterrar la intolerancia, a
respetar las leyes de la democracia y a defender la libertad, significaron un
soplo de aire fresco para todas esas familias que desde sus hogares le
escuchaban con atención.
Don Felipe, lanzó claras
advertencias a quienes amenazan nuestro progreso y nuestra convivencia,
afirmando que “Vulnerar las normas que garantizan nuestra convivencia y
libertad, solo lleva a tensiones y enfrentamientos estériles que no resuelven
nada».
Y es que defender en estos
tiempos, valores como la tolerancia, la educación, el sacrificio o la unidad,
puede resultar hasta revolucionarios. La quiebra moral de nuestra sociedad,
fomentada por quienes todos sabemos, están desangrando España. Los vendedores
de rencor y de revancha, si alguna vez alcanzaran el poder, solo nos traerían
calamidades, y eso se debe saber.
Frente a esos, Felipe VI,
pronunció un discurso de gran altura intelectual. Nos dijo que hay demasiada
falta de respeto a los demás y que “La intolerancia y la exclusión, la negación
del otro o el desprecio al valor de la opinión ajena no pueden caber en la España
de hoy”. Y esto lo dijo nuestro Rey, el primer garante de nuestra Nación, de
nuestra democracia y de nuestra libertad.
Lo que el Rey propugna, es
el “buen rollo” entre quienes profesan ideologías o creencias opuestas, usar la
mano para tirar del otro, nunca para empujarle. Un esfuerzo común para salir de
la situación en la que nos encontramos.
Tras su discurso, los
enemigos de nuestra Nación, los enemigos de nuestra España, se apresuraron en
criticar sus palabras, teniendo mucha repercusión lo que vomitó ese “saco de
odio” que milita en ERC llamado Rufián ¿Pero qué pensaban, los separatistas y
los extremistas de izquierda, esos profetas del rupturismo, que iba a decir Don
Felipe, siendo él quien es, el Jefe del Estado?
Aunque pueda parecer que no
está de moda defender al Rey, estoy seguro, de que en este país hay muchos
patriotas a los que sus palabras les reconfortó. Los problemas que tenemos, se
solucionan con patriotismo desinteresado, no tengáis la más mínima duda.
