Pocas
veces se ha hecho tan patente el desencuentro que existe en la
actualidad, entre las víctimas del terrorismo y el Partido Popular.
Ayer, en el homenaje a Gregorio Ordoñez, se escenificó con toda su
crudeza.
Ana
Iribar, la viuda de Gregorio, pronunció un durísimo alegato
reprochando al PP su posicionamiento actual, e instó a “este
Gobierno compasivo que libera a Bolinaga y fomenta el encuentro de
asesinos terroristas y familiares de víctimas” a que “tenga un
último ejercicio de dignidad”. Manifestó que está aburrida de
procesos de paz y que quiere algo tan sencillo como la cárcel para
los asesinos y la humillación para sus cómplices.
Esta
claro, que ayer, la cúpula del Partido Popular recibió las críticas
y los reproches que sin duda se merecen, tanto por sus promesas
incumplidas como por su seguidismo de la hoja de ruta del gobierno de
Zapatero.
Los
ciudadanos decentes y honrados de este país, entre los que se
encuentran las víctimas del terrorismo, nunca le perdonaremos a
Mariano Rajoy y a su Gobierno, que su partido utilizara a las
víctimas cuando estaba en la oposición e hiciera suyas sus
reivindicaciones, para después, una vez en el poder olvidarse de
ellas y hacer suyo el discurso de un adversario al que con tanta
dureza atacó.
Que
nadie dude, que las franquicias de ETA, son legales y tienen a sus
miembros en las instituciones, gracias a que el PP no ha cumplido sus
promesas y no ha instado a su ilegalización.
Es evidente, que el actual Partido Popular no conoce el significado
de las palabras: Memoria, Dignidad y Justicia.