Ya no hay escusas, si el Partido Popular o el PSC se echan en los brazos de CiU, lo estarán haciendo en los brazos de un partido independentista y antiespañol. El llamado nacionalismo catalán moderado ha muerto, sencillamente ya no existe.
El nuevo secretario general de Convergencia Democrática de Cataluña, Oriol Pujol, lo ha dejado claro, el primer objetivo es el pacto fiscal, que permitirá, la independencia económica de Cataluña, como paso previo a la meta del «Estado propio», al que se podrá llegar de manera «gradual».
En la clausura del XVI congreso de CDC en Reus (Tarragona), Pujol ha mantenido el tono marcadamente independentista que ha impregnado el cónclave convergente este fin de semana, después de que este sábado, por primera vez, se incorporase a un texto congresual la apuesta por dotar a Cataluña de un «Estado propio».
Esta independencia económica, ha recalcado Pujol, deberá articularse alrededor del concepto de «soberanía», que tiene que convertirse en el «eje central» de la política catalana: «Queremos hacer del soberanismo la opción mayoritaria y, con las gradualidades que hagan falta, es el ejercicio de esta soberanía lo que nos conducirá un día hacia al Estado propio».
El propio congreso ha confirmado esta evolución hacia el independentismo: en su primera jornada, la del viernes, se hablaba de transición nacional «irreversible»; el sábado, los dirigentes ya utilizaban la expresión «Estado propio» y este domingo el presidente de la Generalitat ha planteado la «hacienda propia».
Artur Mas, en el discurso de cierre del congreso ha hablado varias veces de unos hipotéticos Estados Unidos de Europa, Mas ha asegurado esta mañana que aunque los lazos entre los países miembros se estrechen ninguno de los territorios renunciará a su Hacienda propia. Y por eso él quiere una para Cataluña.
«Cataluña debe tener los mismos poderes que los Estados europeos. Y creo que eso responde a la voluntad de las mayorías sociales que se están creando en el país», ha dicho el presidente catalán en otro momento del discurso.
Como podemos ver, los dirigentes de Convergencia, que son quienes en la actualidad rigen los destinos de Cataluña son presa de una profunda paranoia y deben hacer pensar, tanto a los dirigentes políticos nacionales, como a todos los ciudadanos españoles en general, sobre que medidas se deben tomar desde el Estado para frenar esta peligrosa deriba
Para mí, se hace imprescindible que los grandes partidos hagan suya la propuesta que demanda UPyD, que desde hace bastante tiempo pide reformar la Ley Electoral, a fin de que la representación de los partidos nacionalistas se corresponda con los votos que realmente tienen y pasen, por tanto, a ser partidos residuales y sin posibilidad de chantajear a los sucesivos gobiernos de nuestra Nación. Así como a tomar medidas que impidan que un gobierno autonómico incumpla sentencias y no respete las leyes.
Lo que no se puede permitir, es que en Cataluña, los únicos que luchan actualmente para que se cumpla la legalidad constitucional y se cumplan las sentencias judiciales sean los parlamentarios de Ciudadanos con Albert Rivera a la cabeza.