Pablo Iglesias, ha reaparecido este lunes en la conferencia-mitin de Pedro Sánchez, y lo ha hecho, tras un mes sin participar en actos públicos, pero de forma muy discreta, pues no ha atendido a los medios y solo se ha limitado a escuchar “el mitin” ofrecido por su socio Pedro Sánchez. El líder podemita lleva 40 días sin atender a los medios de comunicación, evitando así las preguntas sobre la crisis que atraviesa su formación relacionadas con la investigación que cerca a Podemos sobre su presunta “caja B” tras la denuncia presentada por el abogado purgado José Manuel Calvente ante el juez.
Podemos está imputado en el marco de la investigación por irregularidades en su financiación. El juez acordó las diligencias tras la declaración del ex jefe del equipo jurídico de Podemos, José Manuel Calvente, purgado del partido por sus indagaciones, quien ratificó que la formación morada tenía una “caja B” denominada “Caja de Solidaridad” utilizada para ocultar gastos opacos, entre ellos, sobresueldos.
Resulta curioso el poco tiempo que le ha costado a Podemos en convertirse en todo lo que criticaba cuando apareció, es decir, un partido igual de corrupto que aquellos a los que pretendía sustituir. Aunque aún es peor que aquellos, pues ninguno de ellos se hizo realidad gracias a dinero procedente, de narcoestados o de teocracias, absolutamente deshumanizadas y enemigas de todos los principios y valores que imperan en las sociedades democráticas europeas, para mí, unos fondos manchados de sangre inocente.