Cuando los españoles seguimos conmocionados por este nuevo desastre ferroviario ocurrido en nuestro suelo patrio y le manifestamos a los familiares de las víctimas todo nuestro apoyo, creo que ha llegado el momento de hablar claro y de señalar a los culpables, que no son otros que esa banda criminal encabezada por Pedro Sánchez.
En su primera comparecencia ante los medios, el ministro de Transportes, el socialista Óscar Puente, se apresuró a atribuir todo a un error humano de «una persona» del centro de control de ADIF. Un intento claro de eludir toda responsabilidad en lo ocurrido. Exactamente lo mismo que el gobierno hizo con el accidente ferroviario de Adamuz hace nueve meses, pero esta vez a un mes de unas elecciones generales y con más prisas aún por manipular la información para eludir toda responsabilidad, a fin de evitar un castigo electoral por este accidente.
Lo que el Gobierno omite es que un solo empleado gestionaba 22 trenes, cuando las normas establecen que tienen que ser dos, lo que es considerado como una negligencia grave. Y tampoco dice nada sobre que el sistema de seguridad LZB, utilizado en la red de alta velocidad española, lleva fallando ya con mucha frecuencia al ser tecnología de 1970 y no ha sido sustituido por el sistema ERTMS en la línea Madrid-Sevilla. La red ferroviaria española tiene un fallo sistémico de seguridad y el gobierno está intentando taparlo. Esto es precisamente lo que ayer denunciaron expertos de ADIF, declarando: «Hay un abandono total del mantenimiento de las infraestructuras, no sabemos el estado de la red ferroviaria ni las minas que tiene».
La responsabilidad del gobierno en la degradación de la red ferroviaria española es un hecho ya muy grave y por el que se deberían depurar responsabilidades en condiciones normales, ya que esa situación pone en peligro las vidas de muchos viajeros. Pretender tapar esa responsabilidad con una campaña de desinformación después tres accidentes con más de cien muertos (Adamuz, 18 de enero; Gélida, 20 de enero; y Urda, 28 de octubre) ya es algo puramente criminal, algo por lo que los españoles deberíamos exigir un proceso penal a los responsables políticos de esos muertos.
Cuando el Estado recauda más que nunca, la inversión ferroviaria ha caído casi un 70% desde 2009. Deberíamos preguntarnos en qué se gasta el dinero, pues España es el país del mundo con más muertos en trenes de alta velocidad: 46 en Adamuz y al menos 68 en Urda. España ha devuelto a la UE 60.000 millones para infraestructuras por su incapacidad para gestionarlos. Adif ha sido el mayor receptor individual de fondos “NextGen”.
Los españoles deben saber que España ha dado ayudas a Marruecos y Egipto de 1500 para sus redes ferroviarias y que el presidente de Renfe no tenía experiencia profesional previa en el sector ferroviario y fue elegido por Óscar Puente en 2025 por amistad.
Y que ahora, Sánchez y sus cómplices, están inmersos en una campaña de desinformación puramente criminal, para eludir sus responsabilidades en esta nueva masacre.
Ya está bien de gobernar solo para ellos, para sus cómplices y al servicio de agendas ideológicas contrarias a los intereses de España y los españoles. Tras esta nueva catástrofe, apoyar al PSOE el 29-N, es simplemente convertirse en cómplice de su corrupción, sus delitos y sus crímenes.