Ayer vivió nuestro sistema
político una jornada vomitiva, mientras Rodrigo Rato era detenido para
posteriormente ser puesto en libertad, su casa y su despacho registrados, y era
imputado por graves delitos que le podrían acarrear hasta trece años de cárcel,
mientras eso sucedía, en el Tribunal Supremo, Gaspar Zarrías, el que todo lo
podía y todo lo sabía en la Junta de Andalucía, declaraba que no sabía nada del
fraude de los ERE. Otro que se cachondea de la ciudadanía.
Pero es que además, la
situación política andaluza surgida del 22-M se complica, la Constitución del
Parlamento andaluz se está convirtiendo en un escándalo permanente. El PSOE ha
aprovechado el nombramiento de la Mesa del Parlamento para desde la
arbitrariedad saltarse a piola el principio de proporcionalidad y arrinconar al
Partido Popular, y todo ello con la connivencia de Podemos y de Ciudadanos
quienes al negarse a negociar una composición proporcional han permitido lo que
ha sucedido, mal empiezan.
Pero lo que realmente es un
escándalo de proporciones inimaginables es la designación como presidente del
Parlamento del “guerracivilista” y radical, Juan Pablo Durán, quien del que
hace un par de años se publicó un video en el que afirmaba que “la derecha no
hace heridos ni prisioneros, la derecha solo sabe matar y si es en la cuneta,
mejor”.
Hablamos de un personaje
condenado por la Audiencia Nacional con una grave multa a causa de su
desastrosa gestión de Cajasur, un personaje que conduce inexorablemente a la
absoluta degradación de esa Cámara.
Nombrar a este tipo como
segunda autoridad andaluza constituye un gran disparate, pues su trayectoria
política es incompatible con la alta función que va a ostentar.
Podemos, y sobre todo
Ciudadanos, deberían decirnos porqué han permitido todo lo que acaeció ayer en
el Parlamento andaluz, permitir lo injusto simplemente porque sales ganando, no
tiene que ver nada con esa regeneración que pregonan; permitir que sea nombrado
un perro de presa como un presidente que va a garantizar la parcialidad, no
tiene nombre.
Muchos pueden empezar a
traducir los comportamientos de los nuevos como que las caretas empiezan a caer
a las primeras de cambio.
