Si hace pocos días, un
joven condenado por realizar una compra de ochenta euros con una tarjeta de
crédito clonada hace varios años, tenía
que ingresar en prisión, pese a tener trabajo fijo y familia propia, datos que
nos hacen pensar que se ha rehabilitado, ahora en Sevilla, otro joven acusado
de robar una bicicleta en 2008, tiene que ingresar en prisión, joven que también
está trabajando y que intenta reintegrarse a la sociedad.
Algo está fallando en este
país, pues a la vez que se les niega el indulto a estos jóvenes, conocemos que
en los últimos años se ha indultado a bastantes políticos corruptos, esos que
se dedican a saquear las arcas públicas, a saquear nuestros impuestos.
Existen muchos jóvenes, que
debido al entorno en el que han nacido y han crecido, se han visto abocados a
la pequeña delincuencia, y pese a ser jóvenes ya arrastran varias pequeñas
condenas. La Justicia es lenta, lentísima, y cuando se ve el caso, resulta que
el joven ha iniciado el viaje a la normalidad, consigue un trabajo, encuentra pareja, y ante él, por fin aparece
la posibilidad de ser una persona normal, un ciudadano.
Es entonces, cuando un juez
que no ve más allá del Código Penal, cuando el cruel sistema, actúa sin piedad
y corta de cuajo la posibilidad de que ese joven ingrese en el mundo de los
ciudadanos responsables.
Y todo esto ocurre,
mientras que esos a los que no les tiembla el pulso con los choricillos,
permiten que los que han robado miles de millones sigan paseándose por nuestras
calles, conduciendo coches de lujo, viviendo en mansiones y frecuentando
restaurantes top, descripción de la famosa familia/clan de los Pujol, a los que
nadie se atreve a encarcelar por si “cantan”.
La ciudadanía en general
debería combatir estas injusticias por todos los medios a su alcance, yo lo
hago y duermo muy tranquilo. Posiblemente no me harán ni puto caso, pero mi
denuncia escrita quedará siempre como prueba de mi compromiso.
