Estaba claro que el canalla acorralado que habita La Moncloa iba a intentar distraer al personal con un tema que reavive el odio entre esas dos Españas que se abrazaron en la Transición y que, primero Zapatero y después él, han resucitado. Lo llaman la resignificación del Valle de los Caídos cuando no es más que un atentado contra la fe y contra la memoria de todos los caídos.
Los herederos ideológicos de quienes perpetraron la mayor masacre religiosa del siglo XX, pues nunca olvidemos, aunque eso se les oculte a las nuevas generaciones de españoles, que el Frente Popular asesinó a 6.832 religiosos, hablamos de la matanza de cristianos más mortífera de toda la historia de la Iglesia hasta entonces y la que más mártires provocó, muchos más que las diez persecuciones romanas juntas, se van a hacer con el Valle de los Caídos con la connivencia cobarde de un Vaticano ingrato que desprecia a aquellos que murieron por defender a la Iglesia.
El silencio de los obispos indigna, la jerarquía eclesiástica está instalada en la connivencia con el mal por temor a perder su bienestar temporal ¿qué queda de aquella Iglesia mártir? Qué triste. Y por otra parte, el nulo interés de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, de proteger el Valle de los Caídos y la mayor Cruz cristiana del mundo, declarándolo Bien de Interés Cultural, decepciona, cuando ella podría pararlo todo.
Me duele hablar así, soy católico, pero igual que nuestro Señor Jesucristo reprendió a los mercaderes en el templo, hay que decir claramente que eliminar o tapar esta obra, en la que aparecen héroes y caídos de la guerra civil tiene sentido para el totalitarismo y el anticatolicismo de la actual ley española, pero muy antiespañola, pero es de difícil entendimiento para una sensibilidad moderna que todo se lo perdona al arte.
El prior ya ha sido neutralizado. Él siempre se opuso a los abusos de Sánchez. Y ahora el Gobierno ha exigido que se le saque del Valle como si fuera un ruin criminal de guerra. Han conseguido imponer su Ley de Memoria Democrática para convertir el Valle de los Caídos en un centro de propaganda de la izquierda. Con la complicidad de quienes deberían haber defendido los intereses de los católicos.
Tenemos un Gobierno que odia la fe, que acusa a todos los sacerdotes de ser pederastas y que insta a que se dinamite la cruz del Valle desde sus diferentes medios de comunicación y no va a contentarse con esto, solo es el primer paso hasta convertir el Valle de los Caídos en algo irreconocible. Borrando su identidad. Liquidando su misión.
Permitir que un gobierno anticristiano asalte a su antojo un templo monumental como el Valle de los Caídos es un atropello contra nuestra fe, nuestros símbolos y nuestras raíces.
Pretenden que, lo que hasta ahora ha sido un templo colosal, se convierta en el mayor museo de propaganda de izquierdas del mundo. Es lamentable que no sean capaces de abandonar su odio y deseo de revancha contra nuestros símbolos, actuando como mafiosos, echando a los monjes que, pacíficamente, forman parte de la comunidad benedictina que siempre custodió ese templo y la más grande cruz de la Cristiandad.
Yo lo defiendo por sus raíces históricas y culturales
Cuando te comenté que una vidente dijo que 40 años antes del 2.000 satanás se haría con la Iglesia hice una apuesta con un Obispo de lo que iba a pasar basándome en lo que le dijo Juan Pablo II a mi hermano en la visita ad limina, descristianización y ruptura de España e islamización: Las exhumaciones de Franco y José Antonio anticonstitucionales, pero el garante calladito y la madrileña ni mu. Tenemos lo que nos merecemos.