Venezuela es una dictadura
militar con maquillaje comunista. Los jefes de su ejército son, además, quienes
se están forrando con ese narcotráfico que dirigen y controlan, y algo muy
importante, hablamos de un país que alberga a un número importante de
militares, tanto cubanos como rusos, pues no olvidemos, que en el tablero de
ajedrez de la geoestrategia mundial, Venezuela está en la zona de influencia de
la Rusia de Putin.
Por lo antes expuesto, el
régimen venezolano lo sostienen, Rusia y Cuba con las tropas de élite que allí
tienen, y los narcogenerales del ejército venezolano, Nicolás Maduro ya no
pinta casi nada, y me atrevería a decir, que hasta él es ya rehén de la
situación, pues ya no le dejan la opción ni de huir. Putin sabe, que si Maduro
cae, Venezuela pasará a ser zona de influencia norteamericana.
Frente a esta situación, la
izquierda española recurre a que hay que evitar un “baño de sangre”, para
oponerse así a la intervención militar extranjera, obviando que en la Venezuela
bolivariana mueren asesinados 30.000 personas de media cada año. Los
socialistas y los comunistas españoles, siempre con los verdugos que son de su
cuerda y nunca con las víctimas.
Soy de los que desean que la
intervención militar extranjera se produzca, supongo que participarían varios
países de la OEA apoyados por EEUU, pues es preferible un baño de sangre
definitivo que continuar con la terrible situación actual.
Venezuela es un país rico en
recursos naturales al que solo le falta estar gobernado por gente decente que
implante un sistema democrático y reeduque a la población en el ámbito de los
valores, y por supuesto, en el respeto a los derechos humanos.
